Estudiantes se ha convertido en un equipo especialista en nada

Avanza mucho y lastima poco. Sin intensidad ni enjundia, perdió identidad

Por MARTIN MENDINUETA
OPINION

¿Cuántos hinchas albirrojos se fueron el último domingo a cenar comentando su entusiasmo con la manera en que juega el equipo? Me atrevo a arriesgar la respuesta: Pocos, muy pocos.

El Estudiantes de hoy no contagia entusiasmo porque su modo de buscar el triunfo (de eso se trata ¿no?) presenta casi nula identificación con los grandes equipos de la institución y, al mismo tiempo, todavía está lejos de sembrar optimismo. Equidistante de los extremos en los que suele instalarse el ánimo popular, esta versión desabrida, ahora tutelada por el joven Gabriel Milito, muestra a un equipo especialista en nada.

Se ha vuelto difícil encontrar sus mejores armas. ¿Defiende muy bien? No. ¿Radica su fuerte en el armado del juego a partir de mediocampistas que rompan líneas y sistemas de marcación? No. ¿Constituye el ataque su virtud más destacada? Tampoco. ¿Y entonces? La pérdida de identidad ha sido una constante en los últimos años. Extravió el sello característico que tanto orgullo generaba en su gente y que nada simpático les resultaba a sus rivales de turno. Enfermó de tibieza, y no porque sus jugadores o sus técnicos no quisieran ganar; lo que ocurrió fue que se le borronearon las convicciones. Cuando a una formación todo le sale más o menos, se vuelve utópico esperar resultados gratificantes.

Lo admito, me cuesta entender la exacerbada planificación táctica y la estrategia de algunos de los nuevos directores técnicos. Trabajan mucho, manejan millones de datos, se apoyan en sistemas informáticos cada vez más completos, pero creo que varios subestiman cuestiones fundamentales que, sin faltarle el respeto a la modernidad, hacen a la esencia de este juego tan apasionante.

PERDON POR LA PREGUNTA

¿A qué juega Estudiantes en la actualidad? Busca llegar a posición de gol a partir de una tenencia muy marcada que, en la medida de lo posible, construye saliendo desde el fondo con pelota a ras del piso. ¿Tiene los mejores intérpretes para llevar adelante ese libreto?

Gabriel Milito, su novato entrenador, prioriza el equilibrio (cuida especialmente que el adversario no lo supere numéricamente en el mediocampo) y, por eso, se da el lujo de dejar en el banco de suplentes a Diego Vera. Sin ser una megaestrella, el uruguayo ya demostro que, además de ser un muy buen “cómplice” de Guido Carrillo, siempre se las rebusca para merodear el alarido tan deseado. Así como Mauricio Pellegrino demoró la titularidad de Ezequiel Cerutti, Milito está haciendo algo parecido con Vera.

En un momento colectivo grisáceo, donde ninguna individualidad consigue romper el molde aportando soluciones drásticas, lo más aconsejable sería intentar hacerse fuerte en alguna faceta del juego. Viendo lo que tiene, juntar en cancha a Luciano Acosta (jugó un muy interesante primer tiempo), el “Pocho” Cerutti (su declive es notorio, tanto como que no está cómodo ni se siente desequilibrante por la banda izquierda), Guido Carrillo (necesita que lo asistan mejor) y Diego Vera (ingresó a los 30 minutos del complemento, demasiado tarde) sería una apuesta razonable. Con los cuatro en cancha intuyo que atacaría mejor.

Salvo la eliminación de la Copa Libertadores, este ciclo viene bastante bien en materia de resultados. Eso no quiere decir que los fieles “Pinchas” estén entusiasmados. La primera experiencia laboral en primera división de Milito lo está poniendo ante el enorme desafío de otorgarle una nueva identidad a una formación que no se siente segura en ninguna faceta del juego. Históricamente Estudiantes podía gustar o no, pero nadie dudaba de sus rasgos. Hoy no se advierte con claridad a qué juega y eso es peor que hacerlo mal. Primero, debe adaptarse a las condiciones y características de sus jugadores y, en base a ello, construir un manual de estilo que irradie convicción de adentro hacia afuera.

Zubeldía, Bilardo, Manera, Simeone y Sabella antes de ser campeones supieron gestionar el DNI de los grandes equipos que condujeron. Sin identidad ni estilo, no habrá sueño posible.

Copa Libertadores
Diego Vera
Ezequiel Cerutti
Gabriel Milito
Guido Carrillo
Luciano Acosta
MARTIN MENDINUETA
Mauricio Pellegrino
pocos
soypincharrata

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE