Bauza y jugadores en la mira tras un papelón mayúsculo
| 12 de Octubre de 2016 | 01:08

Por NICOLAS NARDINI
ANALISIS
La Selección Nacional le dio forma anoche a un verdadero papelón. La derrota histórica ante Paraguay (primera vez que le gana de visitante por Eliminatorias) dejó un innumerable cúmulo de interrogantes alrededor de un equipo que no jugó a nada.
El papelón no fue solo el inesperado resultado. En verdad, lo más alarmante de todo fue el juego mostrado por un equipo carente de patrón, inocuo, sin capacidad de reacción y con horrores en todas las líneas . Fue tan pobre lo del combinado nacional, que ni el mejor Messi podrá solucionar el desaguisado táctico general, si para los próximos partidos no se produce un replanteo profundo que abarque, de ser necesarias, medidas drásticas en cuanto a actores y a estrategia. Lo que está claro es que jugando como anoche la presencia de Argentina en Rusia 2018 corre serios riesgos . No verlo, sería un eslabón más en la cadena de desaciertos.
OJO DEL HURACAN
Pocos se salvaron de la tormenta anoche en Córdoba. El capitán del barco, Edgardo Bauza, hasta el momento mostró pocos atributos para ostentar el cargo con que la AFA lo honró. Y se marca el “hasta ahora” porque sería un tanto injusto no dejar un mínimo crédito abierto para quien casi no tuvo tiempo para trabajar en el campo.
Eso sí, el Patón tendrá que comprender que los tiempos de la Selección no son los de los clubes. Desde que le dio el sí a Armando Pérez, el otrora férreo marcador central sabía que a nivel selecciones los tiempos son efímeros, cada minuto debe ser administrado con la mayor eficacia posible porque, de lo contrario, pasa lo de anoche: se vieron un cúmulo de voluntades corriendo desordenadamente dentro del rectángulo sin un patrón de juego aparente. Reinó la anarquía y la autogestión, dos conceptos que son absolutamente contrarios a lo que debe imperar en un deporte de conjunto. De hecho, si fuera por elegir buenos nombres, ponerlos todos juntos en una formación y hacerlos salir a la cancha, cualquier hijo de vecino sería entrenador. Pero no, ser el DT de una Selección de punta como sigue siendo la argentina por la sobrada calidad de sus jugadores, requiere de un profundo conocimiento táctico y de una especial capacidad discursiva para convencer a los protagonistas.
Sea justo o no, para plantarse ante jugadores que en sus clubes tienen a entrenadores de la jerarquía de Pep Guardiola, José Mourinho o Diego Simeone, el entrenador debe tener bien puestos sus pantalones, de otro modo, de manera inexorable le “tomarán el tiempo” y no lo respetarán como un líder capaz de agregarles conocimiento o conducirlos sin que nadie le tire la chapa encima.
Pero no sólo Bauza quedó tocado tras la película de terror protagonizada anoche por la Selección. Ya son varios los jugadores que se van quedando sin crédito. El trío más discutido lo integran Sergio Agüero, Angel Di María y Gonzalo Higuaín. Los tres jugadores que, en otros tiempos, le daban vida a los “cuatro fantásticos” junto a Lionel Messi, están gastados, no rinden en la Selección como en sus clubes y, lo que es peor, parecen haber perdido el fuego sagrado que siempre debe aflorar cuando se viste la camiseta nacional. En tal caso, estaremos frente al inevitable ejercicio de caer en un baño de realidad y asumir que el único fantástico es Leo, los otros tres, buenos jugadores cerca de llegar a su fecha de caducidad con la albiceleste. Argentina jugó mal y está a la deriva. Si nadie es capaz de ver la profundidad de la crisis, el Mundial de Rusia podría verse por TV.
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