En Ensenada la policía no aparece y los ladrones festejan

Vecinos de Jerez y Bernardo de Irigoyen, preocupados. “Por acá nunca pasa un patrullero”, dicen

Trabajan y viven a metros de una de las avenidas principales a Ensenada, en un barrio con poco movimiento y hasta pintoresco, llamado Las cinco esquinas. Pero esa apariencia contrasta con los asaltos repetidos que tienen a maltraer a comerciantes, gente que pasa caminando o vecinos recién mudados que son “estudiados” por los delincuentes de la zona.

Después de un robo más en un autoservicio de Jerez y Bernardo de Irigoyen -el cuarto allí en el transcurso de un año- tanto dueños como empleados coincidieron en que por ese sector “no pasa casi nunca un patrullero” y expresaron que esa franja parece “abandonada”.

Su conclusión tiene que ver con una situación generalizada pero más que nada con los problemas que les trae aparejada la delincuencia desde hace meses “y cada vez peor en el último tiempo”, según evaluó Mabel, la dueña de ese local.

novios peligrosos

En ese supermercado ingresó una pareja de ladrones el jueves de la semana pasada, cuando eran casi las 20. “Parecían que miraban precios pero en realidad se estaban fijando si había cámaras”, describió Silvina, una empleada.

Demoraron sólo unos instantes en sacar una pistola con la que increparon a todo el personal. Así se llevaron robada la plata de la caja y varios atados de cigarrillos.

Los delincuentes habían aparecido hablándose con delicadeza, como un par de novios, y así se fueron, caminando y abrazados. Claro que no hubo nada de ternura cuando a la cajera “la amenazaron con pegarle un tiro”, en pleno intento por volver a la calle mediante una puerta que parecía trabada.

De los ocho asaltos que hubo ahí en un par de años, la mitad se concentró en el último tiempo. Eso impulsó a los dueños a invertir dinero en instalar cámaras de monitoreo. Su costo fue de unos 20 mil pesos.

Al menos, ese nuevo sistema “puede que sirva para que no haya más robos de paso”, en los que los asaltantes “vienen a cara descubierta, se roban todo y se van caminando como si nada”, según describió Silvina, durante una entrevista con este diario.

De esa forma atacaron la semana pasada pero también en ocasiones anteriores. Dentro del listado de casos en ese negocio, también recordaron cuando el mismo ladrón fue a asaltar dos veces: “Lo denunciamos en la Policía, todos saben quién es, pero sigue suelto”, protestaron las víctimas.

un abanico de delitos

La situación de inseguridad en esa zona de Ensenada incluye también hechos bajo otras modalidades. Una es la de los arrebatos en la calle, principalmente a mujeres y en su mayoría con ladrones que se escapan en moto.

Los saqueos a departamentos temporalmente desocupados son otra manera habitual de atacar para los delincuentes que “conocen quiénes son los vecinos nuevos, los estudian y cuando pueden van y les roban todo”, explicó Silvina, respecto de una tendencia que se repitió a pocos metros de donde ella trabaja.

El hecho de tener la avenida Horacio Cestino a un par de cuadras, con todo el movimiento que eso conlleva, está lejos de significar una garantía de que hayan patrullajes habituales.

Al menos ese diagnóstico fue el que hicieron en ese local: “Encima de que no tenemos protección, hacer la denuncia no sirve para nada. Además, los ladrones tienen vía de escape rápido para el otro lado de la avenida, y una vez por mes te vienen a ‘visitar’. Yo vivo asustada”, finalizó Mabel.

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