Saleros fuera de la mesa y sal light, dos iniciativas que ya nadie cumple

Los medidas para bajar el consumo de sodio entre clientes de restaurantes se diluyeron hasta perder casi aplicación

A cinco años de que el ministerio de Salud bonaerense acordara con las cámaras gastronómicas el retiro de los saleros de las mesas de restaurantes y bares, resulta difícil hallar hoy en La Plata algún local de comidas que adhiera a esta estrategia para reducir el consumo de sal entre la población. Y aunque se trata de una medida voluntaria, lo cierto es que la gran mayoría de ellos tampoco cumple con la ley que exige ofrecerle a sus clientes sales “light”.

En la Semana Mundial de la Concientización por el uso de Sal, un relevamiento realizado por EL DIA entre locales gastronómicos del centro de la Ciudad constató que las dos principales iniciativas adoptadas para reducir su consumo a nivel local se han venido diluyendo con los años debido a la costumbre, la falta de estímulos y la comodidad.

“Es la costumbre -se defiende el encargado de una cafetería céntrica resumiendo la postura de muchos de sus colegas con respecto al retiro de los saleros-: una vez que un cliente lo pide queda ya sobre la mesa y uno no puede estar todo el tiempo encima de las mozas para que vuelvan a sacarlos. Además, algunos clientes se enojan al tener que pedir la sal como si fuera un descuido nuestro”.

NO SE CONTROLA

Pero si resulta entendible el bajo cumplimiento de una medida voluntaria como es retirar los saleros de las mesas, no así el hecho de que la mayoría de los locales gastronómicos tampoco cumpla con la ley que les exige ofrecer a los clientes sales reducidas en sodio como opción.

“Lo que ocurre es que a pesar de que la norma está en vigencia desde hace varios años, nunca se la reglamentó, por lo cual no tenemos poder de policía para sancionar a quienes la incumplen”, reconocieron extraoficialmente desde el ministerio de Salud.

Tras considerar “irrisoria” la respuesta de la cartera sanitaria provincial, en la Fundación Interamericana del Corazón -una de las organizaciones civiles más comprometidas en la lucha contra el consumo excesivo de sal- explicaron sin embargo que tanto el retiro de saleros como la oferta de sales light en restaurantes constituyen medidas de impacto menor en la población general.

“El retiro de saleros de las mesas y la oferta de sales reducidas en sodio son medidas que contribuyen a generar mayor consciencia, pero que tienen un efecto limitado porque sólo inciden eventualmente sobre los sectores sociales con acceso a restaurantes. Por eso nuestros mayores esfuerzos están dirigidos a que la industria alimentaria reduzca el contenido de sodio de los alimentos procesados, que es lo que más afecta a la población general”, explica Lorena Allemandi, directora de Políticas de Alimentación Saludable de la Fundación.

Si bien desde diciembre de 2014 rige en Argentina una ley que obliga a los productores de alimentos a ajustarse a valores máximos de sodio (la 26.905), ésta no ha sido reglamentada todavía por el ministerio de Salud de la Nación y requiere que cada provincia adhiera luego a ella, un paso que el gobierno bonaerense no ha dado aún.

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