Ser nerd ya no es lo que era

Por

Leandro Biondo (*)

Pensar que en un momento estaba mal visto. Que si jugabas a los fichines eras raro. Que si leías cómics, eras raro. Que si conocías de anime, eras raro. Ahora, salís a la calle y todos tienen su remera de Batman, Capitán América o Goku. Le preguntas a alguien si vio El Señor de los Anillos, Avengers o Dragon Ball y ya no te miran con desdén, sino que hasta pueden darte referencias.

Hay que decirlo, en este último tiempo, ser nerd ya no es lo que era. Unos años atrás, formar parte del mundillo era algo que socialmente no estaba bien visto. No era malo per se, pero sí te aislaba socialmente.

En mi caso, la secundaria (momento en el que empecé mi trayectoria) fue, digamos, secretista. Con pocos podía comentar acerca de mis hobbies sin que miraran raro o me segregaran: uno podía decir que era “nerd” pero instantáneamente la gente “copada” te dejaba de lado.

Como era de esperar, mis mejores amigos no surgieron de la escuela, sino que nos conocimos en clubes de fan, o ambientes comiqueros, gamers u otakus. Jugar videojuegos, si bien ya era “normal”, no había alcanzado las cuotas de popularidad que tendría con la Playstation. Ni hablar de cosas como jugar rol o Magic.

Tuve la suerte de tener un padre que era fana de la historieta argentina, con lo cual en casa no tuve rechazo.

Con el paso del tiempo, algunos factores ayudaron a todo el denominado fandom a salir del ostracismo general. Series clásicas de animación como Caballeros del Zodíaco, Dragon Ball o Sailor Moon, por el lado del anime, o X-Men por el lado americano, construyeron los primeros puentes.

En cuanto a los videojuegos, de a poco, al volverse masivas las consolas, incluso aquellos que tradicionalmente despreciaban los videojuegos se encontraron pasando largas horas jugando.

Ni hablar de lo que pasó con el cine, que en estos años ha llegado a tener un género propio de películas nerds. El Señor de los Anillos dio el primer gran paso. Una saga de fantasía medieval que, si bien era bastante popular, logró calar en todos los ámbitos. Miles de personas volcadas a querer ver historias épicas. Luego llegarían las pelis de cómics, que nuevamente acercaría el mundo de la historieta a todos aquellos que no lo eran.

Con el transcurrir del tiempo, ya no éramos más parias. Los eventos de cómics, de animación, arrastraban voluminosas cantidades de fanáticos. ¿Qué había pasado? Simplemente que lo que nos gustaba en su momento a nosotros, ahora le gustaba al grueso de la gente.

Ser nerd hoy es algo normal en la consideración general. Estamos en una época ideal para aquellos que disfrutamos con este mundillo. Hay editoriales de cómics, y todo lo que se puede conseguir es abundante; el mercado de los videojuegos es enorme, si bien algo oneroso, y con títulos de todo tipo, tanto retro como novedad. Ni hablar de la animación y la fantasía: hay exceso de películas y series, y todo el catálogo clásico está disponible. Y lo que es mejor, ahora ya nadie tiene que esconder su remera comiquera. No, ahora todos tratan de tener la mejor de todas.

(*)Periodista y vendedor de cómics

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