Basta de agresiones a los docentes: ya es una grave problemática social
| 30 de Junio de 2016 | 03:02

El ataque sufrido en estas jornadas por una docente de una escuela de Zárate que. en el patio del establecimiento, recibió un duro castigo físico por parte de cuatro alumnas y familiares de éstas, en un episodio que movilizó a los maestros de esa ciudad bonaerense para protestar frente a esta muestra de injustificada agresividad, debe ser analizado por las autoridades y el conjunto de la sociedad en el preocupante contexto de la creciente violencia que desatada contra los docentes provinciales.
Tal como se informó, la docente sufrió cortes en el rostro, mechones de pelo arrancados y hematomas al ser agredida a trompadas y puntapies en el patio por cuatro alumnas y familiares, a raíz de que le habría quitado a la alumna un teléfono celular que estaba usándolo en el aula, utilizando auriculares. Según se detalló, la alumna se comunicó con familiares mujeres y rato después la docente fue agredida por cuatro alumnas y familiares de éstas que, previamente, rompieron a pedradas el auto de la profesora, ingresaron a la escuela y comenzaron a golpear a la docente en el patio del establecimiento, delante de otros alumnos.
Según el testimonio de los compañeros de la docente, las agresoras le propinaron golpes de puño a la profesora, que cayó al suelo y allí continuaron dándole patadas. Los golpes desfiguraron el rostro de la profesora y le provocaron lesiones en distintas partes del cuerpo. A su vez, un docente del establecimiento indicó que cuando lograban separar a una de las agresoras, otra continuaba pegándole a la docente atacada.
En realidad, importa menos precisar los detalles que desembocaron en el episodio que cuestionar, a todo trance, una agresión de esta naturaleza que resulta injustificable bajo cualquier punto de vista. Cabría señalar que hace tres años, representantes de la Federación de Educadores Bonaerenses informaron que en la Provincia se estaba recibiendo casi una denuncia de agresiones por día.
Y desde luego que no ha pasado al olvido el caso del director de un colegio seriamente herido hace cuatro años a raíz del ataque recibido por parte de un alumno de tercer año del secundario y de la madre del joven. La situación alcanzó tal gravedad que derivó en la intervención de la Justicia penal y en un paro de actividades en repudio a la agresión, en una medida dispuesta por el sector docente y que afectó al conjunto del sistema educativo bonaerense.
Cabe recordar que la reiteración de hechos similares -es decir, las agresiones hacia directivos y docentes, que persiste en el tiempo- llevó a un sindicato del sector a realizar un estudio, cuyos resultados arrojaron que siete de cada diez docentes están preocupados por el incremento de la violencia escolar, y al menos la mitad de ellos se sienten desprotegidos frente a esta situación. El trabajo reveló, además, que casi cuatro de cada diez maestros temen por su propia integridad física, dado que se desempeñan en escuelas de zonas consideras riesgosas.
Ya se ha dicho en forma reiterada que el problema reviste una extraordinaria complejidad y exige, además de los diagnósticos que puedan servir como puntos de partida, la adopción de una verdadera política de Estado que se ocupe de enfrentar los desafíos de educación, ofreciéndose desde allí la apoyatura y el respaldo imprescindibles a los docentes para que el sistema educativo vuelva ser lo que fue durante tantas décadas en nuestro país: un ámbito de excelencia formativa de los estudiantes.
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