Crecen las ventas de libros de Ishiguro y en las librerías hablan de un “efecto Nobel”

El autor británico de origen japonés representa un verdadero boom y sus lectores se multiplican. Qué dicen los libreros

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Casi un mes después de que se anunciara que el escritor Kazuo Ishiguro (Nagasaki,1954; reside en Inglaterra desde 1960) es el nuevo Premio Nobel de Literatura, las librerías platenses protagonizan una verdadera fiebre de ventas y de curiosos consultando por su obra y pidiendo recomendaciones puntuales de su narrativa. “Efecto Nobel”, lo llaman algunos vendedores, y si bien admiten que siempre el reconocimiento de la Academia sueca fue un llamador de nuevos lectores, con Ishiguro -cuyos títulos ya tenían una buena repercusión en el medio local- todo se potenció para convertirlo en un verdadero boom.

“Antes se vendía bien pero a partir del Nobel explotó”, admite Verónica, una de las vendedoras de la librería Cúspide y quien detalla que “incluso hay quien se acerca sólo a preguntar por el ganador del premio Nobel, sin saber muy bien de quién se trata”.

Nada distinto es el panorama que pintan en el resto de las librerías locales. En Rayuela, por ejemplo, aseguran que a partir de la premiación y el anuncio a principios del mes pasado “muchas editoriales reimprimieron al autor de origen japonés anticipando una fuerte escalada en la venta de sus principales títulos”.

Según Elizabeth, una de las dueñas de ese comercio, “siempre hay lo que podríamos llamar un efecto Nobel. Pero en este caso, al tratarse de un autor cuya obra ya venía siendo editada en el país y bastante reconocida a partir de sus adaptaciones al cine, podríamos decir que ese efecto se potenció”.

Si bien, como se dijo, Ishiguro forma parte del catálogo en los puntos de venta desde hace tiempo, no era el favorito en la nueva edición de los premios que se otorgan en Estocolmo. En una cadena de librerías aseguraban esta semana que, el día que se anunció la consagración en Estocolmo, sólo tenían disponible un título del autor británico: “Los restos del día” -que dio origen a la película Lo que queda del día-. “Tuvimos que pedir stock porque sabíamos que, como pasa siempre, con el premio iban a multiplicarse los lectores”.

En español, como tal vez muchos sepan, Anagrama editó los ocho títulos que produjo Ishiguro y todos llegaron al mercado local. “Los libros que más se están vendiendo son ‘El gigante enterrado’, ‘El resto de los días’ y ‘Nunca me abandones’”, apunta Verónica, y precisa que el público que busca a Ishiguro y que empezó a crecer a partir de la premiación “es bien variado, aunque en líneas generales se trata de lectores que ya tienen un mínimo conocimiento del autor”.

Claro que las librerías platenses no son las únicas sometidas por estos días al “efecto Nobel”: tras el anuncio literario que recorrió el globo, las novelas de Kazuo fueron agotadas de los estantes de las librerías de grandes ciudades de su país natal, tanto que desde la editorial Hayakawa anunciaron una nueva edición de traducciones al japonés de varios de sus libros.

Según se informó, el impacto fue tal que hasta el alcalde de la ciudad donde nació Ishiguro, Tomihisa Taue, expresó a medios locales el “orgullo” de que “este gran escritor tenga a Nagasaki en mente y haga de ella una parte vital de su obra”, en referencia a sus novelas “Pálida luz en las colinas” y “Un artista del mundo flotante”, ambas enmarcadas en esa geografía pocos años después de que finalizara la Segunda Guerra Mundial y editadas las dos en nuestro país.

También su profesora del jardín, de 90 años, dijo sentirse “como si estuviera soñando. No pensé que ganaría el premio estando yo viva”.

Ishiguro, bien vale recordarlo, nació en la Prefectura japonesa de Nagasaki el 8 de noviembre de 1954, pero a los 5 años tuvo que trasladarse con su familia a Reino Unido, luego de que su padre -que era oceanógrafo- fuera contratado por el Gobierno británico. Al llegar a la adolescencia y recibir una educación británica, Ishiguro fue consciente de que no iba a volver a su país, a pesar de que en su casa se hablaba japonés.

Comenzó así su carrera literaria a los 24 años, escribiendo relatos cortos y obras para la televisión. Debutó en la literatura en 1982 y desde entonces publicó siete novelas y varios volúmenes de relatos como “Nocturnos: cinco historias de música y crepúsculo” así como también guiones para cine y televisión (”The Gourmet” para la BBC o “La condesa rusa”, de James Ivory”).

Sus principales libros, como se dijo, ya antes de la premiación eran sencillos de conseguir. Editados por Anagrama en España, son 8: Pálida luz en las colinas, Un artista del mundo flotante, Los restos del día, Los inconsolables, Cuando fuimos huérfanos, Nunca me abandones, Nocturnos y El gigante enterrado.

“El gigante enterrado es la más fácil de conseguir. Quizás Nocturnos es la más difícil, porque no hay muchos dando vueltas. Pero toda la obra de Kazuo Ishiguro vino a la Argentina y de hecho cuando se anunció el Nobel avisaron que van a imprimir unos cuantos ejemplares de aquellos de los que hay menos”, apuntaron desde la editorial.

Para la platense Elizabeth, por su parte, “hay que tener en cuenta que si bien es cierto que el Nobel potencia el número de lectores y atraen curiosos que se acercan a preguntar por su obra, también lo es que en la mayoría de los casos se trata de personas informadas y acaso adiestradas en el mapa literario. No es el lector ocasional o de pasatiempo. Es, más que nada, un lector preparado al que la consagración del Nobel le generó nuevas expectativas de lectura”.

 

 

 

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