El Paseo del Bosque, con muestras de abandono que ya son endémicas

Con el mobiliario urbano desvencijado, y la Gruta y el Lago pidiendo auxilio

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Para quienes recorren a diario el Paseo del Bosque resulta inexplicable el estado de abandono casi endémico que se aprecia por estos días en distintos sectores del principal espacio verde de la Ciudad. Con profundas heridas causadas por el vandalismo y la falta de mantenimiento, el paseo verde no está a salvo de la suciedad y otras secuelas vinculadas a la falta de cuidados.

Muchos visitantes habituales aludieron, por caso, al progresivo deterioro que se observa en La Gruta, ejemplo si se quiere sintomático de lo que se ve en otros sectores del Bosque.

En una recorrida, cronistas de EL DIA pudieron observar que el espacio se ve sucio, con machas de humedad, despintado y con severos daños en su infraestructura, lo que podría representar riesgos para los visitantes del predio.

Jorgelina Rodríguez, una joven estudiante de Educación Física, quien a diario visita el predio comentó a este medio que es habitual “ver basura desparramada y el olor, sobretodo en la zona de la Gruta se vuelve insoportable”.

La vegetación de los maceteros está reseca y se ven las marcas de un permanente vandalismo

El deterioro de las farolas es otra de las situaciones que se advierte con rapidez. Es que prácticamente todas las farolas, sobretodo en las inmediaciones del Lago, se ven rotas. “Prácticamente no hay una que funcione”, se quejó la joven.

A la orilla del Lago se observa, asimismo, escenas de riesgo, como una columna de iluminación vandalizada: sin la tapa, todo el cablerío está al descubierto, al alcance de los niños que a diario juegan en el paseo.

La vegetación de los maceteros está reseca y los propios ornamentos lucen las marcas de un permanente vandalismo y a una casi completa falta de higiene. A esta radiografía hay sumarle juegos arruinados, bancos rotos y escaleras cuyos escalones parecen a punto de desmoronarse.

Las postales de mugre esparcida por aquí y allá, senderos que necesitan reposición de conchilla, esculturas rotas se suceden al recorrer el paseo que alguna vez se pensó en cercar con un enrejado perimetral, o implementar un cuerpo nocturno de guardaparques para cuidarlo.

El Lago agoniza y parece condenado de por vida a la suciedad. La cascada que le agregaba encanto a la Gruta ya no se ve y, como indicó este medio meses atrás, en el lugar aseguran que se está secando por la rotura de las bombas que aportan a su caudal. Ante ese panorama no es raro que los visitantes encuentren peces muertos debido a que el agua no se renueva.

Durante la recorrida se observó que prácticamente no se ve ornamento cubierto de grafitis y en distintos sectores todavía hay ramas y hasta árboles caídos desde la tormenta de febrero pasado, que nadie retira. A eso se suma la falta de reposición de especies del arbolado.

El deterioro, claro está, es todavía mayor donde no llega el grueso de los visitantes, tramos en los que el barro tapona los senderos y las baldozas sanas son un bien escaso.

Creado hace más de un siglo con criterios renacentistas e ideado como un gran pulmón verde con el cual la región debía oxigenarse, el Bosque se encuentra lejos de ser el punto de esparcimiento y de atracción de turistas con el que fue proyectado.

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