Justificado reclamo de vecinos por la creciente ola delictiva
Edición Impresa | 15 de Noviembre de 2018 | 01:54

El reclamo de justicia por el crimen de una joven y el pedido de mayor presencia policial en la zona formulados en una masiva movilización por unos cinco mil vecinos que se convocaron frente a la comisaría de Villa Ballester dejó una vez más en pie, ante las autoridades responsables, la intención de ése y muchos otros vecindarios bonaerenses de definir, dentro de los marcos legales, alternativas eficaces para enfrentar el fenómeno de la inseguridad.
La convocatoria se concretó a partir del homicidio de una joven piloto de karting, asesinada el sábado en Villa Ballester por un grupo de motochorros. Le pegaron un tiro en la cabeza en un asalto cuando estaba junto a su novio. Un joven de 23 años, con antecedentes penales, fue detenido por el hecho en la Villa La Rana como uno de los presuntos autores del crimen y se busca a un cómplice.
Los manifestantes se apostaron en la puerta de la seccional para entregar un petitorio por ese episodio, reclamándose asimismo que las autoridades de la comisaría dieran explicaciones por los reiterados hechos de inseguridad que se registran en esa localidad del Gran Buenos Aires. Como bien se sabe, la situación dista de ser exclusiva de Villa Ballester y se ha presentado, en numerosas oportunidades, en nuestro distrito y en muchos otros de la Provincia y del país.
Bien se conoce que en la Región son reiteradas las reuniones vecinales motivadas por la gran cantidad de asaltos a mano armada y robos a viviendas y comercios, muchos de ellos cometidos con inusitada violencia.
La necesidad de que se refuercen los patrullajes, de que se destine más personal para los rondines en jurisdicciones que son enormes, la conveniencia de que los vecinos dispongan de un protocolo para saber cómo manejarse cuando se registran emergencias, forman parte de los requerimientos habituales planteados por los vecinos.
Se está, sin dudas, frente a una ola delictiva que altera la tranquilidad de los vecindarios, convertidos muchas veces en escenarios peligrosos para quienes los habitan. En muchas localidades se percibe que la ola de robos resulta irrefrenable, en situaciones que, además, se caracterizan por la extrema violencia con que actúan los delincuentes.
Resulta harto justificado, entonces, que los distintos vecindarios demanden una mayor presencia policial en esas zonas, así como la realización de patrullajes más frecuentes. Ya hace tiempo, además, que en algunas localidades de la periferia los pedidos vecinales apuntan a que se cuente allí con alguna dependencia o comisaría más cercana, aún cuando en sectores céntricos no deja de resultar llamativo para los vecinos el hecho de que ocurran distintos delitos en lugares con alta concentración de organismos policiales y judiciales.
Es verdad que la experiencia ha venido demostrando que la cooperación y el compromiso vecinales son una valiosa contribución y que, en no pocas oportunidades, a partir de esos aportes pueden hallarse nuevas y muy eficaces alternativas. Pero nadie podría poner en duda, por supuesto, que es el Estado el que debe brindar el servicio de prevención y de acción policial contra el delito.
Frente a lo que parece ser, lamentablemente, un recrudecimiento de los asaltos en las últimas jornadas, es de esperar que no sólo la policía sino la justicia -y también la más atinada legislación- acudan a resolver un problema que, como el del delito, es complejo y debe ser abordado en su integridad, sin soslayar ninguna de las causas que lo originan.
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