City Bell, entre la nostalgia y el progreso
Edición Impresa | 11 de Mayo de 2018 | 05:55
Por SUSAN BAUTISTA HUALDE
Profesora y vecina de City Bell
Un nuevo aniversario del centenario y bello pueblo que supo llamarse refugio veraniego por numerosas familias que construyeron importantes casonas que acompañaron al particular paisaje de esta localidad. El tiempo pasa, inexorable, el vertiginoso desarrollo de las tecnologías y el crecimiento demográfico hacen que la sociedad se transforme rápidamente cambiando sus ritmos de vida..
Buena parte de los habitantes de las grandes ciudades buscan refugio en pequeñas localidades que ofrecen sus características más atractivas: amplios espacios verdes, aire puro, buena calidad de vida y una rápida conexión -autopista mediante- con sus lugares de trabajo. City Bell, el lugar ideal, el sueño del pueblo saludable, tranquilo sus añosos arboles que nos regalan sus cambiantes colores de acuerdo a las estaciones del año tapizando con sus hojas en ocres y amarillos las veredas, toda una sinfonía de colores.
La demanda habitacional es constante, nuevas e importantes construcciones, viviendas familiares surgen rápidamente, barrios cerrados, colegios y jardines privados, galerías y locales comerciales restaurantes, cafés para satisfacer las necesidades de los nuevos y numerosos residentes surgen por doquier.
El aumento de motos, automóviles y la ausencia de una regulación del tránsito vehicular tornan casi caótico el desplazamiento mientras el silencio que otrora reinaba en el pueblo y que permitía oír el trinar de los pájaros o el paso del viento agitando los altos álamos, se vaya perdiendo lentamente ante el estrepitoso sonido de potentes motores.
Bienvenido sea este crecimiento, no debemos negarnos al avance y al desarrollo.
Todo avance conlleva una pérdida. Entre el ayer y el presente se observan cambios importantes en el paisaje lugareño. A considerar: crecer pero no destruir. ¿Cómo accionar?
Ello implica educar, señalar, transmitir y cuidar que los valores del Patrimonio Histórico Cultural Natural se conozcan y preserven en una acción conjunta entre familia, escuela e instituciones, en definitiva la Comunidad toda aunando esfuerzos para evitar la pérdida de identidades locales y rescatar el pasado, la memoria y los espacios de significación colectiva, en definitiva la identidad de una comunidad. Este 10 de mayo, un año más tomé las palabras de un descendiente de una de las primeras familias que arribaron al pueblo y cuentan ya con cuatro generaciones en el mismo, el Sr. Eusebio Carnevale, que ante la pregunta de un periodista sobre ”¿cómo ve usted al City Bell actual?” sabiamente responde: “complicado, con personas que quieren una cosa, los vecinos otras, los que pretenden preservar el Patrimonio tienen argumentos lógicos, válidos pero no se pueden aplicar pues no existen aún regulaciones urbanísticas, arquitectónicas ni ecológicas planificadas. Soy amante de todo lo que signifique progreso pero me queda la nostalgia de aquel City Bell de las puertas abiertas y donde todos nos conocíamos”.
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