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Una ola imparable que altera la rutina de muchas familias

Sin respiro por las amenazas de bomba, vinculan a una alumna con dos falsos avisos en Berisso

Se acumulan denuncias en la Justicia. La chica tiene 13 años y ya fue notificada, aunque no la demoraron. Los llamados son desde celulares y sospechan que los hacen menores

Sin respiro por las amenazas de bomba, vinculan a una alumna con dos falsos avisos en Berisso

otra amenaza de bomba en el normal 1 alteró ayer a la comunidad educativa y motivó un enorme despliegue en torno a la escuela / sebastián casali

Ya son imparables las falsas amenazas de bomba en las escuelas de la Región y en la Justicia platense apuran las medidas para ponerle freno a una “ola” de intimidaciones que preocupa y mucho en el ámbito educativo.

Mientras que ayer en Berisso identificaron a una alumna de 13 años como la presunta autora de al menos dos llamados al 911 alertando sobre supuestos artefactos explosivos, fuentes judiciales confirmaron que en la mayoría de los casos los avisos intimidatorios se hicieron desde teléfonos móviles y se sospecha que los autores fueron menores.

En tanto, en los colegios los padres se organizan para pedir que el tema sea “tomado en serio”. Dicen que el problema lleva varios meses y ni las autoridades educativas ni las policiales puede dar una explicación del hecho y, mucho menos, desarticularlo.

sospechosa en berisso

En plena escalada de llamados amenazantes, en las últimas horas se conocieron los resultados preliminares de una investigación que inició la policía en la localidad de Berisso con el objetivo de llegar al origen de las amenazas de bomba que sufrieron algunos establecimientos educativos durante las últimas jornadas.

Según las primeras conclusiones de este proceso, ayer a la tarde se logró dar con quien sería la persona que habría realizado los llamados telefónicos al 911. Las fuentes policiales indicaron que la principal sospechosa es una adolescente de 13 años quien, en base a los datos recabados, habría llamado en al menos dos ocasiones a la central de emergencias de la policía para avisar sobre la instalación de un artefacto explosivo en un colegio berissense.

Por eso ayer la policía procedió a la notificación del delito “intimidación pública” en el domicilio de la familia de la adolescente, aunque la chica no fue demorada.

Otro de los datos que dieron a conocer los investigadores es que la adolescente es alumna de la escuela secundaria que recibió la amenaza de bomba, la Media Nº1 de Berisso.

Sin brindar mayores detalles sobre el procedimiento seguido para dar con la sospechosa, fuentes polciales explicaron que la investigación se desarrolló “con apoyo de la institución educativa”.

Ahora la joven quedó vinculada a un delito que es excarcelable, pero la Provincia podría accionar contra la familia de la menor. Justamente, a mediados del año pasado, ante una ola de intimidaciones en colegios, el Ejecutivo provincial remarcó que promovería demandas por daños y perjuicios contra los padres de aquellos alumnos menores de edad que sean identificados como autores de amenazas de bombas a las escuelas.

“Ante cada llamado de amenaza, es nuestra obligación acudir al establecimiento con toda una logística que implica brigada de explosivos, fuerzas policiales, bomberos y Defensa Civil, además de alertar a los hospitales públicos y a las cuadrículas de la zona”, se justificó, por entonces, desde el ministerio de Seguridad provincial.

En la Justicia platense se acumulan por estos días las causas por esta problemática, debido a que ante cada falso alerta al 911 los directores de las escuelas están obligados a radicar la denuncia penal.

“Se cambió el protocolo y eso implica que después de cada amenaza de bomba los directores de las escuelas deben hacer la denuncia policial correspondiente para que intervenga la Justicia”, explicaron desde la cartera educativa provincial (ver aparte).

Por estas horas se está centralizando la información de los distintos expedientes que se formaron en diferentes fiscalías y los investigadores solicitaron peritajes telefónicos para dar con los autores de los llamados. Se confirmó que en su mayor parte los llamados fueron hechos desde celulares; se sospecha que los autores fueron menores de edad, pero aún deben identificarlos.

amenazas sin fin

Mientras, la ola de llamados no da respiro. Solo en el día de ayer se desarrollaron operativos en el colegio Normal 1, en las secundarias 1 y 2 de Berisso y en la Escuela Técnica 2.

También se informó que en un instituto de formación docente de pleno centro de la Ciudad se recibió un llamado de esas características. El fenómeno no se detiene y crece la preocupación en las comunidades educativas.

Una abuela que tiene dos nietos en el jardín de infantes del Normal N 1 se comunicó con EL DIA para expresar su preocupación, ante la amenaza de bomba que hubo ayer en el establecimiento, la sexta en el último mes.

“Cada vez que ocurre algo así llevan a los nenes a la plaza Malvinas, los chicos pasan frío y están expuestos a los peligros de la calle; además nosotros somos abuelos que los podemos ir a buscar, pero hay familias que no tienen a nadie para que retire a los chicos antes”, dijo la mujer que pidió que el problema se solucione cuanto antes.

Según se supo, hubo amenazas en ese establecimiento, el 16 y 29 de mayo; el 6, 7, 11 y 12 de junio, siempre en un horario cercano al mediodía.

En el establecimiento de 14 y 51 el llamado se recibió a eso de las 11 y las autoridades procedieron a la evacuación del edificio en el que funcionan los niveles de jardín, primaria y secundaria.

En este marco, desde la comunidad educativa expresaron su preocupación por las constantes advertencias sobre la presencia de explosivo, que prácticamente se suceden todos los días.

El último episodio de estas características ocurrió el lunes último y hubo otro la semana pasada. En todos los casos se precisó de la presencia de efectivos policiales.

Según indicaron, “la mayoría de las amenazas son efectuadas a través del 911 pero aún así no pueden detectar de dónde provienen los llamados”.

La madre de una nena de 4 años que acude al jardín que funciona en el edificio contó que “desde hace un mes que hay reiteradas amenazas de bomba y durante los operativos, desde el colegio no tienen más alternativa que sacar a los nenes”.

La mujer dijo que ante cada situación “las madres y los padres tenemos que salir de nuestros trabajos para ir a buscarlos” y reclamó “una solución urgente”, ante un problema que expone a los chicos.

“Esto no para y algo hay que hacer, un padre hizo una presentación en la Justicia, no se puede vivir a las corridas por estos llamados porque un día de estos puede pasar algo por sacar a los chicos de la escuela en cualquier momento del día”, dijo una madre que tiene dos hijos en primaria.

Laura es otra de las madres preocupadas por las reiteradas amenazas de bomba ya que sus tres hijos de 8, 12 y 13 años van a esa escuela.

“Pasó un mes en el que estos hechos se repitieron y no hubo ningún avance, los llamados son al 911, pero no puede ser que la policía y la justicia no puedan hacer nada; los chicos no pueden estar dando vueltas por todas partes y además nos desorganiza a los padres porque no todos podemos salir corriendo a buscarlos o tenemos algún lugar para llevarlos mientras volvemos a nuestros trabajos”, sostuvo Laura.

Al principio se pensó que se trataba de una treta estudiantil para zafar de algún examen, pero que las amenazas continuaran durante un mes sumió a los padres en una gran incertidumbre.

El modus operandi es siempre el mismo: un llamado anónimo al 911 advierte sobre la colocación de una bomba en el establecimiento, entonces un patrullero se presenta para notificar a las autoridades escolares que, en cuestión de minutos, desaloja el edificio.

Como los chicos deben estar a varias cuadras de donde se supone hay un artefacto explosivo se los lleva a la plaza Islas Malvinas, en ocasiones salen tan apurados que no alcanzan ni a colocarse los abrigos ni a cargar sus mochilas. Los padres se enteran a través de las cadenas de WhatsApp, cuando alguno de los chicos llama o envía mensaje.

“Están como dos horas en las calles, sin saber si volverán o no a la escuela; al principio se asustaban, pero ahora ya lo tienen incorporado”, contó una madre.

“CON EL CORAZÓN EN LA BOCA”

Un grupo de padres que tienen hijos en los dos turnos propuso que hoy al mediodía todos se concentren frente al establecimiento para pedir que intervenga la Justicia porque no quieren vivir sobresaltados ni con el corazón en la boca.

Además se mostraron sorprendidos porque ese tipo de amenazas solo afectan a la educación pública.

“No le están dando al tema la importancia que tiene y hay una tensión en el ambiente porque está pasando en varias escuelas; hoy por ejemplo evacuaron a los chicos y no hubo nadie cortando el tránsito”, se escuchó.

En el Instituto de Formación Docente Nº 8, 45 entre 12 y 13, se recibió ayer un llamado por la existencia de un artefacto explosivo dentro del edificio. La situación derivó en un operativo de la brigada de explosivos, mientras que agentes de Control Ciudadano restringieron la circulación vehicular para facilitar las tareas.

Hubo hechos similares en la Escuela Media Nº 1 de Berisso, en calle Marsella a la altura de Montevideo. En dicho ese establecimiento también hubo presencia policial, al igual que en la Secundaria 2 y en la Técnica 2.

 

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