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El Pincha no brilló, pero se quedó con la victoria más importante del ciclo

Estudiantes sacó adelante un partido chivo para darle oxígeno a un técnico que confesó que estuvo a punto de irse la semana pasada

Martín Cabrera

Por: Martín Cabrera
mcabrera@eldia.com

22 de Octubre de 2019 | 03:43
Edición impresa

SANTIAGO DEL ESTERO
Enviado Especial

mcabrera@eldia.com

En el momento justo y el más necesario llegó el triunfo de Estudiantes. Fue anoche, en una cancha complicada y ante un rival incómodo. No brilló y hasta se puede decir que no jugó para nada bien. Pero se quedó con los tres puntos más necesarios del ciclo, para darle oxígeno a Gabriel Milito y para tomar aire en la lucha por no descender. Una victoria que se festejó –y mucho- en Santiago del Estero. Y muchísimo más en el Country de City Bell.

El Pincha lo ganó porque lo buscó cuando tuvo que hacerlo y porque tuvo esa cuota de suerte tan esquiva partidos atrás. No le sobró nada, por momentos hasta le faltó (siempre hablando del juego), pero tuvo abundancia de entrega hasta el minuto 49 del segundo tiempo. Por eso la imagen del final de todos los jugadores abrazados en la mitad de la cancha. Está claro que no fue una victoria más.

Estudiantes fue un equipo relativamente corto en el primer tiempo. Los centrales achicaron lejos del área grande y los volantes Gómez y Kalinski tuvieron mucho despliegue para tener la pelota más tiempo que su rival. No obstante, la llave la tuvo por la izquierda, con Edwar López, bien abierto y un dolor de cabeza para Quilez y el uruguayo Correa.

Estuvo ordenado y, por primera vez en muchos partidos, no le generaron peligro en esos primeros 45 minutos. La primera jugada de riesgo del equipo local fue un remate desde afuera del área que controló Mariano Andujar sobre su derecha. Salvo un pase cruzado de Fuentes que fue interceptado, no tuvo esas desconcentraciones fatales.

Con ese “orden” y mucha intensidad, trató de pisar el área rival. Y aquí falló. Salvo un par de desbordes del colombiano y una subida de Sánchez por derecha, no tuvo en todo el período una situación de gol. La única, el remate de Manuel Castro que terminó dentro del arco del Ruso Rodríguez, estuvo bien anulado por una clara mano del uruguayo en la jugada previa.

Por eso se fue al vestuario con un gran interrogante: ¿debía arriesgar un poco más para superar a un rival que parecía silenciado? ¿O seguir igual para asegurarse un punto y no quedarse otra vez con las manos vacías? Preguntas que se contestaron en los segundos 45 minutos.

Y en los primeros minutos esas preguntas tuvieron respuesta: Estudiantes volvió al campo con todas las dudas y distracciones de siempre. Vaya uno a saber por qué tiene tantas licencias en un partido, con lo caro que eso le cuesta. A los 30 segundos Gervasio Núñez se las ingenió para meterse de guapo en el área para obligar a Erquiaga a salvar al corner. Dos minutos después Herrera reventó el travesaño luego del titubeo de los defensores y volantes.

La mejor noticia la recibió a los 11 minutos, cuando el Pelado Correa le cometió infracción a Manuel Castro, cuando se iba rumbo al arco de Rodríguez. Doble amarilla, roja y uno menos para el equipo local, que obligó Gustavo Coleoni a realizar modificaciones para reforzar otra vez la última línea.

Entonces otra vez se adelantó Estudiantes, un poco obligado por la inferioridad numérica del rival. Pero siempre con cautela, porque evidentemente es un equipo que ha perdido toda la confianza que supo tener en algún momento. Una sombra de lo que fue y se esperaba explotara en este segundo semestre con la llegada de los refuerzos que pidió el entrenador.

Entonces llegó el momento del partido que supo aprovechar el Pincha. Gabriel Milito vio que el rival estaba nervioso e incómodo. Entonces dio la orden de atacar y llamó al pibe Sarmiento y Federico González para que se metan a la cancha. Pero jugó bien por el centro, abrió a la izquierda para que López tirara un centro preciso al segundo palo, para el gol de Facundo Sánchez, que se gritó adentro de la cancha y en la platea, donde estaba una parte del grupo del cuerpo técnico y allegados. Fue un gol de desahogo y alivio, como una ducha fría luego de un día de calor.

El gol fue un bálsamo y pareció ser el primer capítulo de un libro feliz. Pero este Estudiantes está dañado y falto de confianza. Sólo por eso se puede explicar que Central Córdoba le generara dos claras situaciones de gol, con un jugador menos y atacando de contragolpe. ¿Por qué queda tan mal parado? ¿Por qué sufrir tanto por no saber controlar la pelota ante un rival limitado y disminuido? ¿Por qué perdió tanto la confianza?

EL TRAMO FINAL FUE NO APTO PARA CARDÍACOS

Entonces los minutos finales fueron para el infarto. El local buscó meter cada pelota dentro del área, con un juego directo incómodo y picante. El Pincha se defendió, con muchas dudas y miedos. Está claro que no es a aspecto del juego que mejor la sienta y entonces con muy poco sufrió demasiado. Nunca estuvo cómodo, ni siquiera con los reiterados centros al corazón del área, para una fácil recepción de Andújar.

El pitazo de Herrera dio inicio a un desahogo que duró toda la noche y podría ser el puntapié inicial de otro ciclo. El tren pasó y se subió. Ahora será cuestión de ser tenaz para no bajarse en la próxima estación. Ganó y lo necesitaba tanto como el agua.

 

 

 

 

Multimedia

Facundo Sánchez y todo su desahogo en el grito de gol del Pincha en Santiago del Estero / Luis Santillán

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