Un grito por la igualdad que se escuchó a lo largo y ancho del país
Edición Impresa | 9 de Marzo de 2019 | 02:03

Así en La Plata como en el centro porteño. Así en la CABA como en centenares de ciudades de todo el mundo. Verdaderas multitudes de mujeres se expresaron ayer de distintas maneras para elevar la voz por sus derechos, contra la violencia machista, para pedir políticas urgentes que pongan fin a los femicidios, por la interrupción voluntaria del embarazo (IVE), por el “no” a las niñas madres, por la igualdad salarial y más. Mucho más.
Antes de la marcha que cubrió el trayecto que separa el Congreso de la Nación de la Plaza de Mayo, decenas de miles de mujeres -con un altísimo porcentaje de adolescentes y jóvenes- comenzaron a “tomar” las avenidas del centro porteño en el contexto del paro internacional feminista del 8M.
Paro laboral, de consumo, de tareas del hogar y estudiantil. Esa fue la consigna que recorrió el globo para demostrar que “si nosotras paramos, paramos el mundo”.
La movilización fue imponente. Una marea femenina que parecía no tener fin se desplazó al ritmo de cánticos, pancartas con consignas, bailes, murgas y pañuelos violetas, verdes, naranjas.
Las organizadoras indicaron que de la demostración participaron colectivos de “lesbianas, travestis, trans, bisexuales, personas no binarias, gordas e intersex, junto a trabajadoras ocupadas, desocupadas, precarizadas, y de la economía popular”.
Como se dijo, mujeres con pañuelos verdes que reivindican la legalización del aborto marcharon junto a mujeres que portaban el pañuelo violeta de rechazo a la violencia machista, y a otras con pañuelos naranjas, color que representa el reclamo de separación entre la Iglesia y el Estado.
El terrible caso de Tucumán
Muchas pequeñas que tomaron parte de la marcha portaron pancartas reclamando por los derechos de las niñas víctimas de violaciones, que quedaron embarazadas y no pudieron acceder a la interrupción legal del embarazo.
Justo ayer se conoció que había muerto el bebé que obligaron a tener a la niña de 11 años violada en Tucumán por la pareja de su abuela. Ese caso, que se dio pese al expreso deseo de la nena -que en el hospital jugaba con muñecas- de que le quiten “lo que ese viejo me metió adentro”, fue noticia en el mundo entero.
En la Plaza de los dos Congresos, una mamá que acompañó a su hija reconoció “cambios radicales en la sociedad”. La chica, de nombre Naiara (16), contó que le gusta mucho que “todas nos movilicemos por los derechos de la mujer” y que en su escuela “se dan debates” sobre el tema.
En ese contexto, numerosos artistas realizaron intervenciones entre los manifestantes. Grupos de baile, de teatro, de acrobacias y otras disciplinas.
A un costado, Inés, una mujer de Pilar, sintetizó: “Venimos a pedir justicia por todas las mujeres que mueren día a día. Nos moviliza la pasión de que la justicia haga justicia, porque llegamos a las denuncias y volvemos a nuestras casas y nos encontramos con golpes o muerte”. Para su compañera Marcela, “a los hombres les cuesta muchísimo entender que estamos ante una nueva cultura”, enfatizó.
Cuando comenzó la desconcentración, grupos minúsculos protagonizaron algunos incidentes.
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