Un barra de Estudiantes acorralado por la Justicia, en un crimen impune

Miguel Tobar es uno de los cuatro imputados por el asesinato de Iván Couste, ocurrido en 2015 en Altos de San Lorenzo. La Cámara confirmó la orden de detención de primera instancia, pero, al menos por ahora, sigue libre

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El 3 de octubre de 2015 Fernando Iván Couste (21) fue asesinado de un tiro en el pecho mientras compartía una cena con una chica y otra pareja en un departamento de Altos de San Lorenzo. Los ejecutores fueron varios sujetos que irrumpieron a las patadas con la supuesta intención de matar al otro hombre, quien logró ponerse a salvo tirándose por una ventana. Las mujeres se escondieron en una pieza. Fernando no tuvo chance alguna.

A casi cuatro años de aquel crimen la causa tiene cuatro imputados pero ningún detenido, pese a que ayer la Sala I de la Cámara Penal Platense rechazó los planteos que interpuso el abogado defensor de tres de ellos, Damián Barbosa, avalando así la orden de detención del juez de garantías Juan Pablo Masi.

Todos esperaban que con ese “doble conforme” (el fallo de Masi y el de la Cámara), los tres acusados fueran presos. De hecho, uno de ellos, muy conocido -entre otras cosas- por su rol en la barra de Estudiantes de La Plata, Miguel Tobar, se presentó en los tribunales de avenida 7 para “ponerse a derecho”, pero allí se enteró de que el propio Masi resolvió no hacer efectiva la detención. Según la defensa, esto sucedería si queda firme en la instancia superior (ya adelantaron que interpondrán un recurso ante Casación), pero desde el juzgado aclararon que no resolvieron “en ningún sentido” porque no recibieron aún el fallo de Cámara.

Tobar es un viejo conocido de las crónicas policiales y deportivas.

Hace 10 años estuvo preso por el triple crimen de los policías en la planta transmisora de 7 y 630, pero terminó sobreseido, igual que otros barras. En abril de 2018 su nombre volvió a los diarios por un operativo policial que retuvo a una veintena de barras pincharratas en la puerta de ingreso a la cancha de Quilmes, acusados de “resistencia a la autoridad”. Desde la Comisaría Tercera de Quilmes, donde estaba aprehendido, escribió Tobar en su muro de Facebook: “Me gustaría saber el motivo por el cual estoy privado de mi libertad. Los Leales es familia y una tribuna sin violencia”. ´

La investigación por el crimen de Couste tuvo también la particularidad de que el defensor Barbosa denunció al fiscal Álvaro Garganta ante la Comisión Bicameral para Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios, por las supuestas irregularidades en que habría incurrido en la instrucción. Argumentó, entre otras cuestiones, que para implicar a los acusados usó “los supuestos dichos de una testigo” que “se negó a aseverar hechos que desconocía por completo”, por lo que “introdujo lo que no dijo a través de un supuesto testigo de identidad reservada”, aseguraron.

Desde la fiscalía replicaron que a la joven “no se le tomó declaración por encontrarse en absoluto estado de vulnerabilidad y porque es pareja de un integrante de la misma banda”. Con el fallo de ayer, insistieron que “la cámara avaló la instrucción fiscal”.

Las juezas María Silvia Oyhamburu y Laura Lasaga (Raúl Dalto respaldó la postura de la defensa), entendieron que hay “indicios vehementes para sospechar que Miguel Angel Tobar ha participado en el evento investigado en calidad de coautor”, por lo que confirmaron su detención por “homicidio agravo por el concurso premeditado de dos o más personas”. La misma suerte corrieron otros dos imputados, Christian Martínez Gambini y Darío Rodríguez. Hay un cuarto sospechoso -Nahuel Miño- que ya está preso, pero por otro crimen, informaron fuentes judiciales.

La noche en que lo mataron, Couste estaba junto a su novia y otra pareja en un departamento del primer piso de la torre F, en un complejo habitacional situado en 81 y 29. La cena fue violentamente interrumpida por varios desconocidos que abrieron la puerta de esa vivienda a patadas.

Walter Couste (49), papá de la víctima, contó entonces “los asesinos fueron a ese departamento para matar al joven de la otra pareja. Al parecer por un ajuste de cuentas por una deuda por venta de drogas o por una cuestión de marcar territorio” en esa misma actividad, especuló. Lo concreto es que los criminales “hicieron más de 20 disparos”.

“La ligó de rebote, porque buscaban al otro”, expresó Walter.

 

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