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INICIACIÓN SEXUAL

Sexo adolescente: qué hacer cuando los chicos piden dormir con su pareja en casa

Por cuestiones económicas pero también por seguridad, muchos padres se enfrentan al pedido de sus hijos para poder pasar la noche en casa con el novio o la novia. Qué dicen los expertos sobre una realidad que vino a cambiar algunos paradigmas

Muchas veces, los padres hasta encuentran incómodo charlar con sus hijos sobre temas básicos de la sexualidad como la importancia del uso del preservativo

Lo que hace unas décadas atrás hubiese sido acaso impensado, hoy es un tema recurrente en muchas familias y hasta un dilema que padres e hijos se animan a enfrentar abiertamente: ¿hay que dejar que los adolescentes tengan sexo en casa?

No hace tanto, una investigación realizada en el Gran Buenos Aires sobre 200 jóvenes de entre 18 y 21 años había arrojado que 6 de cada 10 chicos mantienen relaciones sexuales bajo el mismo techo que comparten con sus padres. Otro trabajo ubica la edad promedio del debut sexual de los varones a los 16 años, mientras que distintas encuestas coinciden en que las mujeres argentinas también empiezan su vida sexual a los 16.

“Hay que ser realistas y saber como padres que a determinada edad los chicos van a tener sexo de todos modos, queramos o no queramos nosotros”, dice la psicóloga especializada en adolescencia Ana María Olivera, para quien los adultos deben valorar en estas épocas tener un diálogo franco y sin prejuicios con sus hijos.

“Muchos padres deberían preguntarse por qué no permitir que sus hijos tengan relaciones sexuales en su habitación en vez de estar en un estacionamiento o en otro lugar tal vez peligroso”, plantea la especialista, quien admite que, si bien varios paradigmas cambiaron, todavía la mayoría de los padres “no quiere ni pensar en que sus hijos son sexualmente activos y mucho menos que lo están haciendo en su propia casa”.

Según la mirada general de los expertos, la prohibición los puede expulsar a la casa del otro adolescente en cuestión o a lugares no del todo seguros, mientras que el permiso los instala en una zona de confianza que, sobre todo para quienes recién comienzan a tener relaciones, siempre es beneficioso y recomendable.

“En esto es puntual entender la particularidad de cada caso -dice Olivera-. Siempre es bueno poner límites y evitar la promiscuidad, pero debemos tener en cuenta de qué clase de relación estamos hablando. Sin son chicos que tienen una relación estable es una cosa; muy distinto a si nuestro hijo o hija viene con una pareja distinta cada semana. En ese caso, poner límites tampoco debe ser tomado como una mala palabra”.

Muchas veces, se apunta, los padres hasta encuentran incómodo charlar con sus hijos sobre temas básicos de la sexualidad como la importancia del uso del preservativo para prevenir enfermedades y los diferentes métodos anticonceptivos. En ese contexto, hablar sobre qué lugar físico se elige para hacer el amor parece una costumbre casi de otra dimensión.

“Muchos padres deberían preguntarse por qué no permitir que sus hijos tengan relaciones sexuales en su habitación en vez de estar en un lugar tal vez peligroso”

Ana María Olivera
Psicóloga especializada en adolescencia

 

“Los tiempos cambian y uno se sorprendería de la apertura mental que muchos padres tienen hoy en día con sus hijos adolescentes”, asegura Olivera. En sintonía con esta mirada, un informe de ABCNews reveló recientemente que cada vez más padres están dispuestos a ceder su techo para que los nenes tengan sexo con su pareja. ¿Los motivos? Básicamente la seguridad: en vez de que los chicos estén deambulando por la ciudad, en la búsqueda de albergues transitorios o escondidos en un auto, los adultos prefieren saber que sus hijos están a salvo y en condiciones higiénicas. Además, está la sutil pero importante diferencia entre “permitir” y “alentar”. Que muchos adultos estén de acuerdo, no significa que lo promuevan.

Para quienes siguen el tema, más allá de autorizar o no que se tengan relaciones sexuales, los adultos deberían prestar una especial atención a cómo se aborda la educación sexual en la familia antes de llegar a la adolescencia. Para el sexólogo Miguel Resa, de hecho, “en familias donde desde pequeños se aborda el tema de la sexualidad de forma natural, es más probable que, en el momento en que vaya a tener esa posibilidad de llevar a alguien a casa, el adolescente lo plantee. Sería un poco extraño que lo hiciese si no se ha hablado nunca del tema. Por eso siempre lo mejor es hablar. El diálogo es algún punto es salvador”.

Además, asume el especialista, ofrecer la casa sin haber abordado la sexualidad previamente “puede suponer para los hijos una presión extra. Tal vez con 16 años no llegaron a la instancia de la penetración y prefieren toquetearse, ir explorando. Si de repente viene el padre o la madre y le da un preservativo y le dice que puede traer a la novia a casa, lo está presionando y transmitiendo lo que se supone que tiene que pasar o debe hacer, dando por hecho además que es heterosexual cuando tal vez no tenga la sexualidad aún definida”.

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