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La Ciudad |El mercado se mueve pero Cuesta conseguir cemento, ladrillo, cal y pintura
Las reformas hogareñas, motor de una reactivación en marcha

El crecimiento de la demanda da envión a distintas actividades vinculadas al rubro. Pero también genera desabastecimiento de determinados materiales y demora en las entregas

Las reformas hogareñas, motor de una reactivación en marcha

la provisión de materiales para la construcción está experimentando dificultades ante el aumento de la demanda

22 de Noviembre de 2020 | 04:34
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Tras una larga oscuridad, acentuada por la incertidumbre de una pandemia hasta ahora sin vacuna ni tratamiento específico, parecen asomar en el campo de la economía algunos haces de luz. Distintas actividades empezaron a moverse en la Región, con un crecimiento de la demanda que, según los casos, hasta genera desabastecimiento de determinados materiales y demora en las entregas.

En líneas generales, los rubros que empezaron a agitarse son aquellos que giran en torno a ampliaciones, refacciones o reformas en los hogares, aunque también adquieren protagonismo dentro de la construcción viviendas particulares a estrenar que están en la etapa de los detalles finales.

Tirar una pared para reformular un ambiente; cambiar los muebles de la cocina; tener la mesa con el juego de sillas que siempre se soñó; acomodar el televisor y otros equipos audiovisuales en un “rack”; picar el revestimiento del baño y sacar los viejos sanitarios para poner todo a nuevo; renovar los cortinados, los acolchados, los almohadones; retapizar sillones. Esa tendencia en el consumo que se observa en la Región lleva al repunte de una buena parte de la actividad económica.

Se despliega así un extenso abanico de especialidades muy requeridas, como la albañilería, la carpintería, la decoración de interiores, y en el mercado de materiales e insumos crecen en ventas lo corralones, las casas de cerámicos y sanitarios, las madereras, la industria textil y, como ya se dijo en las primeras semanas de la cuarentena, las pinturerías y ferreterías, que se mantienen en alza.

El presidente de la Unión Industrial del Gran La Plata - UIGLP-, Hugo Timossi, advierte “cierta” reactivación de algunos sectores de los asociados a la entidad que dirige. “Las fábricas de ladrillos y cerámicos, la metalurgia y la petroquímica vuelven a cobrar impulso, tanto que hay quejas por la tardanza en las entregas por parte de las grandes empresas”, evalúa el dirigente.

Timossi encuentra una explicación a los atrasos en cumplir con los pedidos. “No hay tanto stock; primero porque el que había se agotó no bien fue la reapertura, con mucho tiempo de las industrias sin funcionar, y después porque las empresas siguen trabajando con limitaciones; hay menos personal, con una parte que está dentro de los grupos de riesgo y siguen sin presentarse”, precisa el industrial.

En su taller de la localidad de Hernández, la agenda de Osmar Duro está completa hasta enero: todos los turnos de diciembre están ocupados. El carpintero asegura que hace un año que no trabaja como ahora y lo ejemplifica: “Estoy diez veces mejor que el año pasado a esta altura, que me quedaban libres dos o tres días a la semana; desde hace un par de meses dejé de tener días libres”.

El principio de la irrupción del COVID-19 fue duro para todos los sectores económicos no considerados “esenciales”, porque tuvieron que cerrar y no trabajaron. Con el correr de las semanas, se sabe, la cuarentena como medida sanitaria fue flexibilizándose y de a poco fueron activándose fábricas y comercios. En esos tiempos, aún de estricto aislamiento social, las familias, confinadas en sus hogares, se volcaron a reacondicionar espacios y ahí entonces, aunque con limitaciones, actividades vinculadas a la construcción comenzaron a recuperarse dentro del entramado productivo. Ahora, en algunos rubros en particular la demanda supera la oferta.

Fernando Magno, titular de la Asociación Pymes de la Construcción -APYMECO- relata la línea de tiempo de un 2020 complicado. “El consumo en nuestro sector empezó en mayo, con las obras menores, que son esas que la gente realiza en su casa y a partir de ahí el crecimiento fue sostenido, lo mismo que las dificultades para conseguir los materiales”, cuenta el dirigente a la vez que detalla que lo que más escasea en estos días en el mercado de la construcción son “el cemento, el ladrillo, la cal y la pintura”.

Magno también le atribuye la inclinación de las familias a las refacciones o reformas hogareñas al hecho de que los vecinos permanecieron más tiempo en casa y concretaron planes antes postergados, pero le agrega un factor determinado por la macro economía. “Se dio también la situación de la brecha cambiaria con el dólar y entonces quienes tienen algunos ahorros los vuelcan a mejoras en la casa. Y los inversionistas en obras más grande también compran ladrillos”, sintetiza.

En octubre la construcción aumentó 3,7% a nivel general, con 7,8% de alza en materiales

 

Como una muestra de su diagnóstico, Magno resalta que se experimenta un “pico” de despacho de bolsa de cemento, no así con la venta a granel, que está relacionada con las grandes obras públicas, las cuales todavía no arrancaron. Según datos suministrados por la cámara de fabricantes de ese material, este mes creció el consumo un 13,6 por ciento en relación a igual período del año pasado. “Y eso es justamente, por el movimiento de la obra privada”, concluye el constructor.

Dentro del fenómeno de recuperación de sectores productivos, la decoración, puntualmente la fabricación y colocación de cortinas, vive una suerte de “veranito” al decir en las casas que se dedican a esa actividad.

Desde un local del rubro de la avenida 13, uno de los empleados, Lucio Lanari, no duda en sostener que “se está vendiendo más que antes de la pandemia”. En ese sentido, el joven afirma que se produjo como un aluvión de familias dispuestas a gastar en la renovación de sus viviendas y de parejas que están terminando de construir una casa. De ahí que a ese comercio se le acumulan pedidos de telas de cortinería y de tapicería. “Se nota que hay menos personal en las fábricas -puntualiza el vendedor- y por eso las demoras para las entregas, que se estiran entre 30 y 40 días, cuando antes, a lo mejor en 15 días ya podíamos nosotros responder al cliente”.

 

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