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Lomos de burro en La Plata: la muerte de Braian Toledo reavivó el debate

Hay posiciones antagónicas. Desde entidades civiles de víctimas viales dicen que “lo que mata es la velocidad”. Conductores profesionales, en cambio, afirman que no son solución

Lomos de burro en La Plata: la muerte de Braian Toledo reavivó el debate

hay que tomar precauciones para cruzar el lomo de burro de 31 y 45, en la avenida circunvalación/ demian alday

28 de Febrero de 2020 | 01:34
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El accidente fatal que sufrió Braian Toledo, el atleta olímpico de 26 años que perdió la vida tras impactar con su moto contra un lomo de burro en la Ruta 40 a la altura de Marcos Paz, disparó una fuerte polémica sobre esa herramienta destinada a controlar la velocidad en calles y caminos.

Las opiniones van de un extremo al otro. Están los que postulan su eliminación lisa y llana hasta quienes dicen que el problema de fondo no son los reductores de velocidad sino la velocidad en si misma, pasando por aquellos que los consideran útiles pero no del modo en que, dicen, los ubican los distintos municipios: “Sin planificación alguna y, sobre todo, sin la adecuada señalización”.

Cabe recordar que Braian Toledo, un chico que creció en el seno de una familia muy humilde, llegó a ser un referente del deporte olímpico del país, a punto tal que en el mundo se lo consideraba una de las mayores promesas en la disciplina atlética “lanzamiento de jabalina”. Con apenas 16 años, Braian se convirtió en el primer medallista de oro argentino en la 1º edición de los Juegos Olímpicos de la Juventud (Singapur 2010).

Se ha dicho que el lomo de burro en el que se produjo el fatal accidente tenía una altura desmesurada -los autos debían frenar casi por completo y, así y todo, muchos lo tocaban con la parte inferior-. En tanto, vecinos de la zona denunciaron que lo pintaron “después de la tragedia”.

Entrando de lleno en el debate, hay un coro de voces que considera a los lomos de burro como auténticos enemigos, y lo integran los taxistas de la Ciudad.

“Si van a poner lomos de burro, tienen que verse desde cincuenta metros. Para ello existe una pintura especial que no pierde su color, el cual generalmente es amarillo o naranja casi fluorescente. Pues bien, eso es lo que aquí no se hace, por lo que esas herramientas para controlar la velocidad terminan convirtiéndose en trampas que provocan accidentes y rompen los coches”, afirmó el titular del Sindicato Unión de Conductores de Taxímetros de La Plata, Juan Carlos Berón.

Tras asegurar que su ubicación “no está planificada”, el gremialista apuntó que “el problema principal es que no están pintados, de manera tal que no se ven. Y en muchos casos ni siquiera están señalizados mediante carteles, aunque eso solo no alcanzaría”.

“Si van a utilizarlos tienen que pintarlos como corresponde. Desde la entidad ya hemos presentado un pedido al respecto en el Concejo Deliberante, y justamente esta semana estábamos por efectuar otro en el mismo sentido. De lo contrario avanzaremos con una recurso de amparo ante la Justicia”, anticipó.

“Cuando las ruedas están en la parte alta de un lomo de burro, el vehículo no frena, ni dobla, ni acelera”

“Hay una tendencia a negar la cuestión de la velocidad. A pensar que uno la domina. Y no es así”

 

Por su lado, desde el Municipio resaltaron que “las formas que deben tener los lomos de burro se estudian exhaustivamente antes de colocarlos, a fin de que no tengan un impacto mayor al deseado y rompan un auto o provoquen un accidente”.

Consultados sobre la falta de pintura que no permite visibilizar los lomos de burro y, en muchos casos, la ausencia incluso de señalización mediante cartelería, desde la Comuna expresaron que “la actual gestión heredó de anteriores mandatos locales, cuando asumió a fines del 2015, lomos de burro que no cumplían con las medidas correspondientes y que no contaban con la habilitación técnica, puesto que se colocaban sin el estudio requerido y sin su debida señalización”.

Y añadieron que “la falta de cartelería se debe a que, tal como se dijo, anteriormente (los lomos de burro) se colocaron sin señalización, mientras que otros indicadores han sido vandalizados”.

¿Hay planificación para ubicar estos reductores? “El procedimiento es el siguiente: en primera instancia se solicita el lomo de burro (por parte de un grupo de vecinos o de autoridades de una escuela u hospital, por caso), luego se realiza el estudio técnico de la zona a intervenir, del tipo de lomo de burro adecuado, y si el lugar es apto para colocarlo, se procede, siempre buscando priorizar la mayor seguridad para los vecinos”.

Finalmente, describieron que hay diferentes tipos de lomo de burro (de hormigón, asfalto, plástico). Y aclararon que “la actual gestión se ha inclinado mayormente por estos últimos, pues son los que más se adecuan a lo que indica el Manual de Vialidad, que indica que el lomo debe tener un desplazamiento hacia un ancho de más de un metro y un alto de no más de cinco centímetros”.

“Es la velocidad”

La presidenta de Activvas (asociación civil contra la violencia vial), Ema Cibotti, dijo en diálogo con EL DIA que “lo que mata es la velocidad; así decimos en nuestra ONG y así dicen en muchas asociaciones civiles de víctimas viales en todo el mundo”.

“La velocidad mata. Así de simple. Mata al peatón a 50 kilómetros por hora, al ciclista, y con las motos pasa otro tanto porque no hay protección para el conductor”, la carrocería es su cuerpo.

“Desde ya que puede discutirse si un lomo de burro está bien o mal colocado, pero existen en todas partes del mundo. En Europa se utilizan muchísimo como reductores de velocidad. Un motociclista puede superar, mejor o peor, una o más caídas, pero si colisiona contra un lomo de burro pierde el dominio, y no hay chance. Y si no es un lomo de burro puede ser otra cosa”, apuntó.

Opinó que “hay una tendencia a negar la cuestión de la velocidad. A pensar que uno domina la velocidad, cuando en realidad es la velocidad la que lo domina a uno”.

Una postura antagónica expresaron desde el tradicional programa A Todo Motor. “Hace 24 años que recorremos el país dando charlas sobre seguridad, sobre cómo cuidarse. Y hemos hecho hincapié en decenas de ocasiones sobre los lomos de burro”, apuntaron, para considerar que “no son reductores de velocidad”.

“Cuando los neumáticos se suben al lomo de burro, en el instante en que están en la parte más alta, el vehículo no frena, ni dobla, ni acelera”, puntualizaron.

En ese contexto, definieron: “Los lomos de burro no son reductores de velocidad. Un reductor de velocidad es poner ‘máxima 40 kilómetros por hora’ en un cartel que decía ‘máxima 80 kilómetros por hora’. Desde ya que ello implica todo un trabajo de concientización para que se respeten las normas”, aclararon los conductores, para coincidir con los choferes de taxis en que “la función de los lomos de burro es romper suspensiones. No son la solución al problema”, remataron.

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Muertes por accidentes de tránsito se registraron en la Ciudad durante el año 2019. Y más del 45 por ciento de las víctimas circulaban en moto. Así lo indica un relevamiento de la asociación Corazones Azules Argentina. La mayoría de los casos se dieron en las avenidas 122, 520 y 44.

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hay que tomar precauciones para cruzar el lomo de burro de 31 y 45, en la avenida circunvalación/ demian alday

los reductores de plástico también están en la mira / demián alday

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