Asesinaron a un policía retirado en su casa de Berisso y la prendieron fuego
Edición Impresa | 19 de Junio de 2020 | 02:20

Cuando los bomberos de Berisso terminaron de controlar el fuego que destruyó buena parte de un chalecito en Villa Progreso, descubrieron el cuerpo de Benito López, un policía retirado de la Federal. Dice la versión oficial que tenía 75 años, que vivía solo y que lo hallaron en la habitación donde dormía. La conclusión más a mano fue, de arranque, que se trató de un incendio con una víctima fatal, pero bastó con ver los rastros de sangre en el comedor para sospechar que el siniestro había sido la consecuencia de otra cosa. La causa se caratuló homicidio, por lo que, bajo la instrucción de la fiscal María Eugenia Di Lorenzo, los investigadores intentan reconstruir ahora qué fue lo que pasó.
El incendio
Poco antes de las 12.30 del mediodía de ayer dos dotaciones de Bomberos Voluntarios de Berisso fueron a una casa de 81 entre 125 y 125 bis para combatir un incendio, tarea que les demandó algo más de una hora y en la que participó también Defensa Civil de esa ciudad. Con las llamas controladas, los rescatistas encabezados por el suboficial mayor Fernando Alpino encontraron el cuerpo de un hombre carbonizado “dentro del dormitorio que da a la calle”, figura en el reporte oficial. Lo comunicaron de inmediato a la policía local, que notificó a la fiscalía en turno y, desde ahí, al gabinete de Homicidios.
Más tarde, con la escena y la cuadra protegidas por un perímetro, los peritos encontraron una vaina servida 9 milímetros en el comedor de la finca y signos de arrastre por las marcas de la sangre desde ahí hasta el cuarto donde estaba el cuerpo de López, por lo que presumen que en esa sala lo mataron antes de llevarlo a la habitación.
El cadáver estaba parcialmente quemado, lo que no impidió que los forenses observaran heridas compatibles con disparos. La autopsia confirmará o descartará esa posibilidad. Los exámenes se levantaron con la caída del sol y seguirán hoy, en busca de más evidencia.
“Hay mucho para revisar”, deslizó un jefe policial, sin bajarle el precio a ninguna hipótesis.
El barrio
En ese sector de Villa Progreso donde las casas son bajas, muchas están a medio construir y las calles de tierra acusan el impacto de la lluvia intensa de la madrugada, nadie se animaba ayer a confirmar si a López le quitaron la vida en un caso de inseguridad o si el crimen tuvo otro trasfondo.
Gisela (36) estaba en el grupo de vecinos que intercambiaban opiniones en la vereda, mientras seguían de cerca el despliegue de policías y peritos.
“Todavía no podemos creer lo que se dice en el barrio; que le pegaron uno o dos tiros, en la cabeza o en el pecho”, comentó, antes de recordar que la víctima vivió hasta hace aproximadamente un mes con un muchacho “de entre 20 y 22 años” al que los investigadores definieron a este diario como “un sobrino del corazón”. Este joven ya declaró como testigo, según la Policía, aunque no aportó demasiado.
Después de que se fue, dijeron los vecinos, López quedó solo en esa casa que había sido de sus padres.
Gisela describió al ex policía retirado como “un señor muy reservado”, que “no era de tratarse mucho con los vecinos”.
A ese barrio convulsionado por el hecho llegó ayer a la tarde Omar (49), sobrino de López. “Mi tío acostumbraba guardar en el cajón de la mesita de luz un arma de fuego”, dijo en un mano a mano con este diario, “pero seguramente no le dieron tiempo a usarla para defenderse”. Ese arma faltaría de la casa.
Detalló luego que el ex policía vivió durante muchos años en Mar del Plata y “estaba separado desde hace más de 20”. De la finca donde al parecer mataron a su tío, Omar refirió que “en su momento le hizo muchas refacciones”.
“La convirtió en una casa más grande, nueva y cómoda. Al punto que tenía tres habitaciones, dos baños enormes y dos cocina comedor”, detalló.
Omar vivió allí con Benito durante ocho meses y lo describió a este diario como “un hombre de una personalidad fuerte”.
Otro familiar, que evitó ser identificado y que también llegó a la escena, aseguró conocer que a López “lo mataron en el comedor y lo arrastraron por el piso hasta su dormitorio, para luego prender fuego la casa”, aparentemente con la intención de borrar rastros. Si los homicidas se salieron con la suya, o no, se sabrá en los próximos días.
Otros comentarios revelados en el barrio aludieron a que dentro de la vivienda los policías que participaron del procedimiento “encontraron muchas manchas de sangre”.
Por otra parte, vecinos refirieron que “hasta que llegaron los bomberos”, fueron varios los habitantes de la cuadra que se ocuparon desesperadamente de tirar agua en un intento por sofocar el siniestro.
En ese momento todavía no sabían que la finca había sido, en realidad, la escena de un crimen, como tampoco fueron pocos los que creyeron que el incendio era un accidente y que el propietario probablemente no estaba.
Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE