En Lomas de Zamora el comercio intenta retomar la normalidad

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En Lomas de Zamora, a una hora de La Plata, la vida comercial es más intensa. Más gente y autos en la zona céntrica. Cortinas levantadas y música. Venta ambulante. Movimiento. Está lejos de parecerse a lo que era antes de la pandemia, pero va camino a eso.

El Partido tiene 630 mil habitantes y casi mil contagiados de COVID-19, entre ellos su intendente Martín Insaurralde. Pero aún así nada puede impedir que la vida comercial se empiece a restablecer. Después de 90 días de cuarentena llegó el momento de volver a trabajar, pese a las restricciones de los gobiernos nacional, provincial y municipal.

Sobre la avenida Yrigoyen el movimiento es intenso. Es el ingreso y egreso de la ciudad, la que comunica luego con la Ciudad de Buenos Aires. Colectivos, taxis, combis y autos particulares circulan durante todo el día, pero mucho más al mediodía. Hay bancos y comercios de comida rápida. También hay algunos controles, pero más estrictos con el transporte que con los particulares.

En la intersección con la calle Laprida se ve la mayor concentración de gente. De un lado la Peatonal y del otro una calzada normal. En la primera están los negocios de ropa, tiendas deportivas, casas de electrodomésticos y demás. Allí está, por razones obvias, el corazón comercial de la zona. En el fondo se ubica la estación de Lomas, por donde suelen pasar centenares de personas por día.

En la previa del Día del Padre el lugar quiere volver a la fase previa a la cuarentena. Todos los negocios están abiertos. Ya no hay cortinas bajas y se busca incentivar la venta de cualquier manera. Se ven promociones y carteles de venta online. Pero también la hay de manera presencial.

Los ingresos a los locales están bloqueados, con alguna mesa o cinta. En algunos se desinfectan a los clientes que deben aguardar en una hilera antes de ser atendidos. Desde allí se puede elegir y buscar la prenda buscada. Otros, directamente, van a retirar lo que previamente reservaron de manera virtual. Hay lugares en donde se hacen metros de cola, pero en otros no.

“Nosotros trabajamos con la cortina a medio abrir. Básicamente con pedidos realizados vía Instagram. También hacemos entregas a domicilio. Todavía estamos lejos de poder alcanzar las ventas de otros meses, pero por suerte el Día del Padre disparó un poco los números. Pese a que no se puede ingresar al comercio tomamos todas las medidas de higiene como alcohol y satirizante. Los que se llevan la prenda se la prueban en sus casas. Si tienen que cambiarla vienen otro día, previo aviso, y la prenda queda separada por dos semanas”, relata en la puerta de su comercio Marianela, que avisa deben cerrar más temprano que de costumbre.

También están abiertas las galerías comerciales. Pero a diferencia de lo que ocurre en La Plata hay personal especial en los accesos desinfectando a quienes desean ingresar. Sanitizante en el cuerpo y un trapo con lavandina para los zapatos. Además, personal especial les toma la fiebre a todos los que quieran ingresar.

“Esto que ven ahora y les parece mucho es nada. Un viernes de otra época del año es un hormiguero de gente. Porque además de los que vienen a mirar vidrieras están los que se bajan de la estación de trenes, que está a media cuadra”, cuenta Diego, comerciante de la zona.

De igual manera opina Laura, empleada de un negocio sobre la calle Meeks. Para ella las cosas todavía están lejos de mejorar pese a un evidente regreso de clientes a la zona comercial. “Para colmo donde trabajo vendemos ropa de mujer y en esta semana se reactivó más la indumentaria masculina, por el Día del Padre”.

Mientras que en La Plata algunos comerciantes todavía no pueden abrir y otros ya decidieron cerrar sus puertas para siempre, en Lomas de Zamora el comercio intenta retomar la normalidad.

En los últimos días los controles se enfocaron sólo en la circulación del transporte público

 

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