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Espectáculos |EN DIÁLOGO CON EL DIA
Pacho O’Donnell: “El teatro es una forma de defenderme de la pandemia”

El historiador y dramaturgo regresó a las salas porteñas con “Un papel en el viento”, que tiene al encierro como protagonista

Pacho O’Donnell: “El teatro es una forma de defenderme de la pandemia”

Con casi 80 años, O’Donnell se abraza al teatro

14 de Octubre de 2021 | 01:59
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En un ambiente cerrado, que no es una celda, con solo una pequeña claraboya en lo alto, transcurre “Un papel en el viento”, obra de Pacho O’Donnell que se muestra los jueves, a las 20, en el porteño teatro El Tinglado. La puesta, dirigida por Daniel Marcove, es la segunda obra de O’Donnell en estrenarse desde la apertura de teatros, y no es casualidad: el escritor, historiador, dramaturgo y psicoanalista sublimó los miedos y fantasmas que rodeaban en tiempos pandémicos a través del teatro.

Por eso, la propuesta se encuentra atravesada profundamente por la coyuntura sanitaria, afirma el autor en diálogo con EL DIA, desde su trama y su realización: en ese ambiente cerrado, escenario ominosamente familiar para todos, habitan cuatro personajes, Bill, Mónica, Diego y René (Nicolás Amato García, Juan Manuel Correa, Pablo Flores Maini, Julieta Pérez Y Emma Serna componen el elenco), no se sabe desde cuándo, no se sabe por qué razón. A medida que avanza la historia se irán descubriendo sus miedos, sus frustraciones y sus deseos, atravesados por la memoria en virulenta contradicción entre lo que realmente fueron y lo que soñaron ser.

“Me resulta difícil de qué trata mi obra”, confiesa, risueño, O’Donnell. Para dar(se) pistas, cita a Dostoievski en “Los endemoniados”, “donde escribió que Jesús ha sobreestimado la capacidad del hombre de ser libre: entre la libertad y la sumisión, va a preferir casi siempre la sumisión, porque la posibilidad está más allá de sus posibilidades. Me parece que Dostoievski ha entendido mi obra mejor que yo mismo”.

“Pero estos pensamientos que le doy”, insiste Pacho, “son posteriores a escribir la obra, un intento de entender qué escribí. En general, creo que un escritor no tiene derecho a opinar sobre su propia obra: uno escribe desde aquello que uno desconoce de uno mismo, el espectador está en condiciones mucho mejores de comprender la obra que el mismo autor. Siempre es un papel ridículo el del director, el dramaturgo, el escritor, que explica qué es lo que escribió, porque uno escribe desde su tragedia, desde su inconsciencia”.

“Creo que la obra trata de la elección entre ser libre y la sumisión”, dice O’Donnell

 

Aceptando ese juego que se le antoja ridículo, O’Donnell completa la idea del escritor ruso: “Creo que la obra trata de la elección entre ser libre, con todo el sufrimiento que implica, el sufrimiento relacionado con la imprevisibilidad, la posibilidad del infortunio; y la sumisión, que es opaca, tranquilizadora, no propone desafíos ni riesgos, y hace que la vida transcurra de una manera muy estúpida”, lanza. Y, en ese sentido, “Un papel en el viento” se conecta con nuestro encierro del último año. “Creo que la obra en algo tiene que ver con eso, con el encierro: ¿dónde está el infierno, afuera o adentro?”

La pandemia atraviesa la pieza teatral desde su concepción: “Tenía algunos apuntes en los cajones que tenían que ver con el encierro: naturalmente, saltaron fuera del cajón con la pandemia”, cuenta O’Donnell, para quien “la pandemia nos planteó una confrontación con el tiempo, es decir, una confrontación con la muerte. Tratamos de no darnos cuenta de la muerte con nuestras tontas rutinas de cuotas, arreglos y cuotas, y así transcurre la vida, hasta que, como decimos, la muerte nos sorprende: no debería sorprendernos, somos los únicos animales que sabemos que nos vamos a morir. Y sin embargo vivimos tratando de negarla, resulta algo excesivamente intolerable”.

Pero todo, avisa temeroso de que “nadie vaya a ver la obra”, se relata “sin excluir el humor, incluyendo la posibilidad que tenemos los humanos de vivir la tragedia con cierto humor”.

El humor asoma como una herramienta para convivir con lo insoportable. “El humor también habla del tiempo y de la muerte. Es una mueca ante la muerte”, dice el autor. “Es algo que nos permitimos, pero en realidad lo que está permanentemente latente es qué hacer con nuestra vida, cómo hacer para darle sentido que esto que no tiene sentido, que tiene tanto sentido como la roca de Sísifo, a la vida. El humor tiene que ver con eso, es un aditamento. Creo que está en la misma línea de expresividad del drama: en última instancia todo habla de lo mismo, del tiempo, de la muerte, que es el único tema del cual trata el arte”.

En ese sentido, cita el ex secretario de Cultura a Albert Camus: “Camus decía que el único tema serio de la filosofía es el suicidio: ¿cómo hace uno para no suicidarse, sabiendo que la vida no tiene sentido y que termina en la muerte? De eso se trata estar vivo, de darle sentido a algo para que la vida valga la pena”.

EL RETORNO

La puesta de “Un papel en el viento” marca la segunda llegada de O’Donnell al teatro en este 2021, desde la reapertura de eso que llamamos pospandemia: en ambas ocasiones, un texto de Pacho fue llevado a escena por Daniel Marcove, que también adaptó “A la izquierda del roble”, homenaje a Mario Benedetti que también está en cartelera. Además, el dramaturgo se prepara para la adaptación de “Juana Azurduy” en formato musical a cargo de Ricky Pashkus y para el reestreno de “La tentación”, una de sus piezas más celebradas, en gira nacional: O’Donnell parece haberse abrazado al teatro otra vez, algo que él mismo confirma.

“Un papel en el viento” es una de las dos obras de Pacho que se encuentran en cartel

 

“El teatro ocupa una parte tan importante en mi vida”, reconoce, “porque me ha conectado con la vida, ha sido una de las formas de defenderme de la pandemia y de mis 80 años: me ha permitido demostrarme a mí mismo que estoy vivo”.

Es un momento, sin embargo, complejo para regresar al teatro, un teatro en crisis, con aforo limitado, con una gran incertidumbre rodeandolo. Y no es un teatro de pospandemia, dice O’Donnell: “No sé si estamos saliendo de la pandemia: estamos acostumbrados a vivir en pandemia. No me extrañaría que surgiera una nueva ola, con la variante Delta. Pero estamos obligados a acostumbrarnos a vivir en una realidad pandémica. El teatro también tiene que adaptarse, indudablemente: ya no existe ir al teatro y no correr riesgos, ahora uno va al teatro y corre el riesgo, por más medidas de salubridad que existan. Entonces, uno incorpora ir al teatro con la posibilidad de contagiarse: de todas maneras voy al teatro, porque si tengo que esperar que no haya ni un solo caso de coronavirus, no iría nunca. Al teatro, como a todos los otros aspectos de la vida”.

 

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