Petróleo, resorts y un ruso futbolero

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El exitoso magnate petrolero Harold Hamm y su esposa Sue Ann Arnall, pusieron fin a su unión en 2012 después de 24 años de matrimonio. Harold y Sue no habían firmado ningún acuerdo prematrimonial, por lo que el divorcio fue largo y complicado, pero finalmente se resolvió con el pago de 974,8 millones a favor de la mujer, un 5% del total del patrimonio que él tenía por aquella época.

El magnate petrolero y su mujer dirimieron una cruenta y larga batalla judicial cuyos trámites se iniciaron en 2012, y tuvieron que pasar tres años para que el multimillonario estadounidense le entregara un cheque por 974,8 millones de dólares que ella en principio se negó a aceptar dado que consideraba insuficiente la cantidad tras sus años de matrimonio, aunque finalmente abrió una cuenta bancaria y depositó en ella el jugoso importe.

Otro caso famoso fue el de los cofundadores del gigante de los casinos Wynn Resorts, quienes se divorciaron en 2010. Steve y Elaine Wynn firmaron un acuerdo en el que ella, miembro del consejo de administración de Wynn Resorts desde 2002, recibiría 11 millones de acciones, cuyo valor se estimaba entonces en 795 millones de dólares. Steve también vendió alrededor de 114 millones de dólares en acciones ese año, que en su mayoría fueron para Elaine como parte del acuerdo. Por su parte, después de que Steve dimitiera como consejero delegado y presidente en febrero de 2018 en medio de acusaciones de acoso sexual que siempre negó, vendió todas sus acciones, y Elaine, que ahora tiene una fortuna de 2.300 millones de dólares, es la mayor accionista de Wynn Resorts.

Mientras tanto, el multimillonario ruso Dmitry Rybolovlev ponía fin a su matrimonio de 32 años con su esposa Elena en mayo de 2014, y a partir de ese momento comenzó una batalla en el Juzgado de Primera Instancia de Ginebra, que accedió a conceder a Elena Ryboloveva más de 3.200 millones de euros en pensiones trimestrales, cuando la fortuna de Dmitry estaba estimada en aquella época en 7.200 millones de euros, ingresos que provenían de su equipo de fútbol, el AS de Mónaco, de las minas de potasio y de diversos inmuebles repartidos por el mundo.

 

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