Un país, reflejo de su educación

Edición Impresa

Paola Scarinci Delbosco, doctora en Filosofía y profesora en la Universidad Austral, con décadas de experiencia docente en el nivel superior y secundario, es la nueva presidente de la Academia Nacional de Educación.

En Educar en posmodernidad, su libro, Delbosco define a la educación como “la actividad que abre las puertas para que cada persona en crecimiento no sólo descubra que es valiosa, no sólo perciba que tiene dones, sino que también tenga la oportunidad para desarrollarlos y para ponerlos generosamente al servicio de los demás”.

Esta académica, y la casi totalidad de los miembros de la Academia Nacional de Educación, junto a otras personalidades de la cultura, firmó recientemente un duro documento, casi una requisitoria, con el título “A las autoridades les pedimos que empiecen a educar en serio y reconstruyan la escuela argentina”.

Para ella, “muchos de los diagnósticos sobre la decadencia educativa los hacen los mismos ciudadanos; ellos son el parámetro cuando perciben que lo que recibieron en su educación es mucho mejor que lo que se enseña hoy y me refiero a gente que se formó en escuelas de gestión pública. La educación era un orgullo argentino y el país era también un faro cultural en Latinoamérica. Si la escuela pública es buena el país crece con menos injusticia. Una evidencia más concreta es que en las pruebas PISA hay un retroceso continuo de nuestro país. Ecuador en cambio creció de manera asombrosa”.

Scarinci Delbosco también hace hincapié en que la matemática, es una de las materias básicas: “la mayoría de los chicos que ingresan a la facultad se quejan de la falta de preparación adecuada para la carrera universitaria, de que se aflojó la exigencia, que hay una menor preparación. Esto se agudizó en los últimos dos años claro. Hay que compensarlo de algún modo. Reforzar con cursos de lectoescritura y matemática, materias troncales que son base de todo. Muchos profesores dicen que no pueden empezar a dictar los contenidos del programa de sus materias por la mala preparación con la que llegan los alumnos”.

En cuanto a cómo revertir esta situación, la doctora cree que “la prioridad es entender que el tema es transversal y debe ir más allá de los partidos políticos. No hay país que crezca sin una educación de nivel. Si la escuela pública es buena, el país crece con menos injusticia. Desde el ministerio debe haber un acompañamiento para que la fiebre sagrada de enseñar no se pierda en la burocracia; que cada docente tenga un mentor y no secarlo con la fría burocracia; que se fomente la dedicación vocacional de quien enseña. Ese es un requerimiento para crecer. Guillermo Jaim Etcheverry escribió en La tragedia continúa que `ningún sistema educativo es mejor que sus docentes´. Ellos hacen que el sistema funcione. Por eso uno de los principales problemas reside en la escasa formación docente. Uno no enseña con gusto lo que no sabe en profundidad. El menor ingreso a carreras científicas, por ejemplo, se debe entre otras cosas a que los estudiantes no recibieron el estímulo para volcarse a esos estudios porque no tuvieron docentes a la altura. ¿Cómo entregar con pasión algo que esos profesores no recibieron a su vez de modo adecuado?”.

 

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE