La tradición indica que el árbol de Navidad se debe armar el 8 de diciembre, Día de la Inmaculada Concepción, y punto de partida del clima festivo que se instala para las fiestas.
El árbol permanece decorando el hogar generalmente hasta el 6 de enero, día de los Reyes Magos. Si bien siempre se asoció a los cristianos, el árbol ya es parte de una práctica que traspasó las barreras de lo religioso y se instaló como un evento que se expande alrededor del mundo.
Por eso, es habitual observar que instituciones, centros comerciales, oficinas, calles y diferentes espacios públicos se colmen de figuras coloridas que hacen referencia a las fiestas. Por lo general, la figura de Papá Noel es la gran protagonista y, aunque no sea habitual verlos por estas tierras, los renos y los muñecos de nieve también se suman a las decoraciones.
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