Suben las naftas desde el lunes por un nuevo tramo del impuesto

Entra en vigencia otro ajuste del gravamen, que también alcanza al gasoil. Será del orden del 1 por ciento

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El Poder Ejecutivo dispuso una nueva suba en los impuestos que gravan los combustibles líquidos y el dióxido de carbono. La medida fue oficializada a través del decreto 782/2025, publicado a fin de octubre, y reitera una política de aumentos que el Gobierno había dilatado durante meses para contener la inflación.

Según la norma, la carga impositiva sobre la nafta crecerá $15,56 por litro y se le sumará un extra de $0,95 por el impuesto al dióxido de carbono (IDC). Para el gasoil, el incremento en el gravamen general será de $12,64 por litro, al que en regiones de la Patagonia y en zonas con tratamiento diferencial se sumará una alícuota adicional de $6,84, más otro tributo ambiental de $1,44 por litro.

La actualización intenta compensar remanentes pendientes desde 2024 y los primeros semestres de 2025, que habían sido desdoblados en varias etapas.

La suba legislada por el Gobierno impactará de forma directa en el precio final de la nafta y el gasoil, aunque las petroleras todavía pueden decidir aumentos adicionales, según costos logísticos, tipo de cambio o sus propios márgenes.

De aplicarse tal cual lo anunciado, en la ciudad de Buenos Aires por ejemplo una nafta “súper” verá su precio por litro incrementado en al menos $15,56 + $0,95 es decir, $16,51 extra solo por impuestos. En porcentajes, según los precios actuales en muchos casos, esto representa una suba directa que puede rondar entre 3 % y 4 % respecto al litro vigente, dependiendo del surtidor.

Para el gasoil, el impacto será algo menor en proporción, aunque importante en el bolsillo: con un aumento de al menos $12,64 por litro más el recargo ambiental.

El esquema vigente no es un incremento puntual: la suba de impuestos se viene implementando de forma ordenada por etapas tras sucesivos postergaciones. Con esta medida se concretará una nueva cuota de ese ajuste: parte de lo pendiente desde 2024 y trimestres de 2025.

Ese “desdoblamiento” busca amortiguar el impacto inmediato en la inflación general, fragmentando el ajuste en varios tramos en lugar de aplicarlo de una sola vez. De este modo, el Estado pospuso sucesivas actualizaciones del gravamen, que ahora se acumulan.

El decreto que oficializa el alza establece que los nuevos montos serán aplicables para los “hechos imponibles” -es decir, las ventas de combustibles- que se realicen desde el 1° de diciembre.

Si bien la suba impositiva ya es una realidad, el precio final que pagará el consumidor dependerá de decisiones de las petroleras y de variables como costos logísticos, transporte, tipo de cambio, demanda estacional y competencia entre marcas. Por eso, algunos analistas anticipan que el ajuste final podría superar el 5% en ciertos casos, sobre todo para gasoil o en zonas alejadas.

Además, el impacto no será uniforme en todo el país: en regiones con alícuotas especiales o mayores costos de transporte, la suba podría sentirse con más intensidad.

Por otra parte -y según lo admiten autoridades del sector- los aumentos de impuestos acumulados podrían generar nuevas rondas de incrementos en los próximos meses, si el Gobierno decide aplicar el remanente restante.

El ajuste tributario dispuesto por el Gobierno eleva la carga impositiva sobre líquidos combustibles y dióxido de carbono, y se traslada de forma directa al precio que pagan automovilistas y empresas de transporte en los surtidores. Con una suba de entre $15 y $16 por litro en naftas, más recargos para gasoil, el impacto real estimado ronda entre 3% y 4% aunque podría ser mayor según ubicación y tipo de combustible.

El esquema de desdoblamiento de impuestos, aplicado para suavizar el impacto inflacionario, vuelve a mostrar sus efectos: parte del aumento postergado desde 2024 se incorpora ahora. Pero la historia no termina aquí: si se siguen aplicando los tramos sucesivos, los consumidores podrían enfrentar nuevos incrementos en los próximos meses.

El saldo es claro: subirían los costos de movilidad, traslado y transporte y eso se va a notar en el bolsillo de todos los argentinos.

 

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