La disputa AFA–Estudiantes expone un viejo patrón: cuando la política decide “jugar” en el fútbol

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Mariano Pérez de Eulate

mpeulate@eldia.com

La política metió la cola en el abierto conflicto entre la AFA y Estudiantes, cuya expresión más paradigmática es la dura sanción al club, sus jugadores y su presidente, Juan Sebastián Verón, por el pasillo de espaldas a Rosario Central. Javier Milei tomó claramente partido por el Pincha, publicando fotos en dónde se ve una camiseta albirroja sobre el sillón de Rivadavia y reposteando una icónica imagen de Carlos Bilardo abrazado a Osvaldo Zubeldía de fines de los 60.

Milei es hincha de Boca pero se confiesa bilardista, sobre todo por el apego al resultadismo. En la política, en la economía y, en general, en la conducción del país.

Fuentes ligadas a Estudiantes explican que para Verón es algo incómodo quedar pegado a la facción libertaria de la política. No tanto por lo ideológico sino porque lo ubica en una posición que no quiere para el club que preside: que el Pincha sea signado como un club “violeta”. Sobre todo en un mundo, el periodísitico/mediático, muy signado por la antinomia “SAD sí vs. SAD no”.

También es verdad que, en medio de la soledad en la que ha quedado el ídolo y presidente Pincha respecto a sus colegas titulares de otros clubes, el respaldo -aún no buscado- de lo más alto del poder lo fortalece un poco, acaso equilibre la balanza. Detalles.

Conviene volver a un punto. Es notable como desde programas radiales y televisivos se insiste en enmarcar el enfrentamiento de Verón con “Chiqui” Tapia en la lógica de la pelea por el desembarco de las Sociedades Anónimas Deportivas en el fútbol nacional que, por cierto, sí desearía el gobierno libertario. Pero, en el caso de este conflicto puntual, ese concepto nada parece tener que ver.

El pasillo de espaldas de los jugadores del Pincha fue un gesto para rechazar el trofeo de escritorio que la AFA le dio al Rosario Central de Angelito de María, una vez terminada la fase de grupos del torneo que se está jugando y sin previo aviso. Por otra parte, Verón nunca dijo que pretende que Estudiantes se convierta en un SAD sino que defiende la inyección de capitales privados en las entidades para expandirlas y jerarquizarlas, sin que estas dejen de ser de los socios.

Los gobiernos y la AFA

El fútbol en argentina es pasión, masividad, pueblo. Por eso en esta geografía no es nuevo que la política intente influir de alguna manera sobre la AFA y su vida interna. Como, en verdad, ha pretendido Milei casi desde que asumió. Veamos.

El presidente Raúl Alfonsín metió mucha presión para que Bilardo deje su puesto de entrenador de la Selección antes del Mundial de México 86. Etapa en que el equipo, en rigor, jugaba bastante mal. Hubo sobre la AFA de entonces, presidida por Julio Grondona, tremendas apretadas para desplazar al “Narigón”. Grondona resistió y mantuvo a Bilardo. Al final, Argentina salió campeón y Alfonsín hasta cedió el balcón de la Rosada para el festejo del plantel. Bandera “Perdón Bilardo”.

El menemismo fue el iniciado en promover las Sociedades Anónimas Deportivas, con la bandera de modernizarlas como se estaba “modernizando” el país con las privatizaciones de las empresas de servicios públicos. Menem y Grondona se llevaban bien, pero el caudillo del fútbol nunca avanzó con la idea aunque, dicen los historiadores del fútbol, empezó a darle un giro más empresarial a la entidad de la calle Viamonte.

Los K y el Fútbol para Todos

El kirchnerismo fue, acaso el gobierno que más se metió con el fútbol en el marco de su pelea con el Grupo Clarín, que manejaba los derechos de televisación de los partidos. Fue Cristina Fernández quién rompió ese contrato -argumentó abuso comercial y poca transparencia- y lanzó Fútbol Para Todos. Así, convirtió a los partidos televisados en una herramienta comunicacional y política de su gestión, con entretiempos donde sólo se publicitaban acciones de su gobierno (llegó a atacarse desde allí a adversarios) y hasta los trabajadores del micrófono debían ser militantes kirchneristas. Grondona mantuvo un vínculo estrechísimo con la entonces Presidenta, hoy presa por corrupción.

Muerto Grondona, un sector del gobierno K trató de influir en la designación de su sucesor. Concretamente, La Cámpora. Eligieron una figura renovadora: Marcelo Tinelli, hombre de San Lorenzo. Terminó con el vergonzoso e imposible empate de “38 a 38”. La AFA luego fue intervenida por la Justicia.

MACRI Y LA SÚPER LIGA

Mauricio Macri, que se hizo político luego de conducir el ciclo más exitoso en la historia de Boca, impulsó la creación de la Súper Liga y fue el primero en presionar realmente -más que Menem- para avanzar con las SAD, en un intento fallido de reformar la Ley del Deporte. No tuvo acompañamiento casi de ningún club, incluidos los más poderosos.

Es con Alberto Fernández cuando la AFA, ya con Tapia a la cabeza, se fortalece notablemente, gracias al aporte del sector político que gobernaba el país en ese momento y que influyó de lleno en la vida interna de la entidad. Para colmo, la Selección de Leo Messi salió campeona del mundo en Qatar, blindando al “Chiqui” de casi todo.

Es célebre la anécdota de un Fernández que, buscando capitalizar aquel triunfo que arrojó una multitud de cinco millones de personas a la calle para festejar, presionó para que el plantel de Scaloni fuera a la Rosada. Alberto, que en esa época soñaba con un segundo mandato, pensó que obtendría una foto que valdría oro. Pero nunca la obtuvo. No por decisión de Tapia, sino de los jugadores. Que, en definitiva, acaso sean el principal factor que hace al juego posible.

 

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