La obra de Giaconda Belli que encarna la memoria y la rebelión
Edición Impresa | 30 de Noviembre de 2025 | 05:00
Hay novelas que respiran como si tuvieran un pulso propio. La mujer habitada, primera obra narrativa de Gioconda Belli, es una de ellas: late, habla, avanza con esa mezcla de furia y lirismo que la autora nicaragüense convirtió en marca de agua. Publicada en 1988, en plena resaca emocional de la Revolución Sandinista, la novela propone algo más que una trama: propone una herencia. Una sangre que no se corta. Una resistencia que no muere.
La historia comienza con un naranjo que florece fuera de época, en la ciudad ficticia de Faguas. Ese árbol, que perfuma las páginas como si fuera un tercer personaje, es también la puerta de entrada a la voz de Itzá: una mujer originaria que, siglos atrás, murió luchando contra los invasores españoles por amor a Yarince. Su espíritu, sedimentado en la sabia de ese árbol, despierta cuando una gota de su esencia corre por la sangre de Lavinia. Y ahí empieza el desdoblamiento: dos voces, dos tiempos, un solo destino.
Lavinia —arquitecta de clase media alta, independiente, inquieta, incómoda en el molde que le ofrecieron— atraviesa la novela en un gesto de transformación. Vive sola, rechaza los mandatos que su entorno considera inevitables, se pregunta qué significa ser mujer en una sociedad que insiste en corregirla. Su relación con Felipe, compañero de trabajo, abre una fisura en su vida ordenada y la acerca a un espacio político clandestino: el Movimiento de Liberación Nacional que busca derrocar al Gran General, figura análoga al Somoza que Belli sufrió en carne propia.
En esa tensión entre lo íntimo y lo histórico, Belli construye un personaje que se reafirma en oposición a lo que se espera de ella. Lavinia se reconoce en sus grietas, en su soledad; encuentra en su tía Inés —y en los huecos emocionales de su infancia— la matriz para comprender que la independencia no es un acto, sino un hábito. Pero también descubre que el deseo puede ser trinchera: la pasión con Felipe funciona como despertador, como chispa que la empuja hacia una politización más honda.
Belli escribe con una cadencia que combina poesía y urgencia. Su lenguaje es denso de imágenes, casi táctil: uno siente el espesor de la selva, la violencia de la conquista, el vértigo de amar mientras se conspira, la contradicción de habitar un cuerpo que es deseo y arma, refugio y frontera. La novela avanza con un suspenso suave pero sostenido, como si la autora hubiera encontrado la fórmula exacta entre emoción, política y mito.
La mujer habitada
Giaconda belli
Editorial: Seix Barral
Páginas: 400
Precio: $41.900
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