Una tinta que viaja por el cuerpo

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Uno de los conceptos más inquietantes del estudio es que la tinta no permanece en la piel: viaja. El drenaje linfático transporta pigmentos desde el sitio del tatuaje a los ganglios y, en menor medida, a otros órganos, donde pueden persistir por tiempo indefinido.

El equipo concluye que, dado que los macrófagos son esenciales para contener virus y bacterias, su muerte inducida por la tinta puede: reducir la capacidad de frenar la propagación de patógenos; alterar la respuesta frente a ciertos microorganismos; favorecer procesos inflamatorios de larga duración.

 

 

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