Tomás Gallo, un platense en el Instituto Balseiro de Bariloche, con la ciencia como sueño y desafío
| 28 de Agosto de 2025 | 20:35

Tomás Gallo tiene 20 años y es oriundo de La Plata, pero desde hace casi dos meses su vida dio un giro radical cuando ingresó al Instituto Balseiro en Bariloche, uno de los centros educativos más prestigiosos del país en el campo de la física y la ingeniería. Sin embargo, su historia no es la de un joven más, es la de alguien que desde pequeño soñó con entender el universo.
"Desde que tenía 10 años, la física me atrapó", comenzó Tomás en comunicación con Diario EL DIA: "Mi hermano, que estudiaba ingeniería electrónica, me introdujo al mundo científico. Juntos nos pasábamos horas tratando de entender cosas como el origen del universo, qué es la cuántica, cómo está formada la luz y demás interrogantes que juntos, y con toda la profundidad con la que un nene de esa edad puede llegar a entender esos temas nos permitía, abordábamos muchas tardes tratando de entender”.
Este amor por la ciencia lo llevó a ingresar a la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) cuando terminó el secundario en el Colegio San Cayetano, para comenzar la licenciatura en física. “Sabía que quería estudiar física, pero hasta entonces no pensaba en el Balseiro. Fue después de los primeros dos años en la UNLP que se hizo real la posibilidad, pues es necesario cursar dos años en otra universidad para acceder”, relató.
El Instituto Balseiro, reconocido a nivel mundial, tiene requisitos estrictos para su ingreso y Tomás no fue la excepción. En marzo de este año presentó el examen de ingreso junto a dos amigos, en la Facultad de Ingeniería de la UBA. Luego de semanas de espera, la noticia llegó: estaba seleccionado para la siguiente etapa, que incluía una entrevista personal y exámenes físicos y psicológicos.
"Recibir la noticia de que ingresaba al Balseiro fue como si me hubieran llamado para jugar el Mundial", reveló Tomás. Y es que el logro no es para menos: significa un reconocimiento a años de esfuerzo y dedicación en la física.
El cambio de La Plata a Bariloche no fue sencillo. A pesar de lo emocionante de estar en uno de los centros más importantes de la ciencia, Tomás no puede evitar extrañar a su familia y amigos. "Lo que más extraño son las juntadas familiares, tomar mates en el parque o el centro, y, por supuesto, la cancha de Estudiantes. Ir a alentar al equipo, gritar ‘Estudioooo’, no tiene precio", admitió.
La vida en Bariloche tiene su encanto. Tomás vive en el campus del Instituto Balseiro, rodeado de montañas y naturaleza. Allí, además de estudiar, puede disfrutar de actividades recreativas, como el fútbol, y tiene contacto directo con algunos de los mejores profesores del país. "Es impresionante, nunca imaginé que iba a estar tan rodeado de profesionales de primer nivel. A veces todavía me cuesta creer que estoy aquí", comentó.
El camino por delante no será fácil, pero Tomás está preparado para los desafíos que se le presenten en estos tres años de carrera. "La vida en el Balseiro es intensa, pero trato de disfrutar cada momento. Si bien siempre estamos estresados por las cursadas, también hay tiempo para admirar el paisaje y sentir gratitud por estar viviendo algo único", reflexionó.
La historia de Tomás Gallo es un ejemplo de dedicación, pasión por el conocimiento y un profundo amor por su ciudad natal. Y aunque ahora su vida esté en Bariloche, los lazos con La Plata siguen siendo fuertes, porque como él mismo dice: “Estar lejos te hace valorar aún más lo que dejaste, y La Plata siempre va a ser mi hogar”.
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