¿Arrepentido?: Spagnuolo temería por su vida
Edición Impresa | 29 de Agosto de 2025 | 01:24

“Si yo hablo, armo un quilombo padre”. Eso le habría transmitido el desplazado titular de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), Diego Spagnuolo, a sus amigos más cercanos, a los que también les habría advertido que teme por su vida y mientras evalúa presentarse en la Justicia como arrepentido -por lo pronto ya designó a un abogado, Ignacio Rada Schultze, que se presentó para ver el expediente que tramita el fiscal Franco Picardi-, tras el escándalo de los audios que se le atribuyen y en los que habla de un presunto esquema de coimas que salpica a empresarios y a funcionarios clave del Gobierno como la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, y a su asesor, Eduardo “Lule” Menem.
Los dichos puestos en boca de Spagnuolo -los primeros desde que estalló el caso- fueron dados a conocer en una nota del diario La Nación. Allí se afirma que el funcionario saliente se debate hoy entre el temor y la soledad, y que solo se refugia en un puñado de amigos de confianza. A ellos, reconstruye el matutino porteño, les cuenta por ejemplo que lo que quería hacer era limpiar la Andis, anular las pensiones mal otorgadas y volver al sector privado, ya sea para reabrir su estudio jurídico (era uno de los abogados del Presidente) o analizar ofertas laborales. Pero todo cambió para él la semana pasada, cuando se difundieron los audios en los que alerta sobre una supuesta red de sobornos y a las pocas horas fue corrido de su cargo.
Una cama
Spagnuolo cree que hizo lo correcto y que le tendieron una cama. Cuentan también que está furioso, triste y decepcionado de Milei, de su hermana, de los Menem y la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello. “Él siente que lo usaron y terminó metido en un baile que no era suyo. Él dice que le transmitió sus inquietudes a Pettovello y que ella le fue con el cuento a Milei, que lo llamó para escucharlo. ¿Conclusión? Karina le dijo después que él con Javier no iba a hablar más”, aseguró uno de sus amigos, que deslizó además que al exfuncionario le intervinieron el teléfono.
Quién grabó a Spagnuolo es una de las preguntas del millón. En Casa Rosada sospechan desde dueños de droguerías a sectores afines al kirchnerismo, pasando por la exlibertaria Marcela Pagano y su pareja, Franco Bindi (algo que la diputada negó) y hasta de gente cercana al asesor Santiago Caputo.
Cerca de Spagnuolo dicen que él apunta al consultor Fernando Cerimedo, uno de los dueños del portal oficialista “La Derecha Diario” y pareja de la ingeniera Natalia Basil, que trabajó en la Andis durante el primer semestre del Gobierno. Los audios filtrados datan de ese lapso. Cerimedo confirmó que era amigo de Spagnuolo y que “tiempo antes” ya le había contado parte de lo que salió a luz.
En el círculo del exdirector de Discapacidad también posan la mira en Daniel Garbellini, el otro funcionario que Milei echó de la Andis cuando explotó el escándalo. “Diego [por Spagnuolo] sólo firmó tres licitaciones, que fueron prolijas”, dicen sus amigos y que el resto de los contratos “los manejaba Garbellini, ¿está claro?”.
Ante la consulta sobre por qué no fue a la Justicia si detectó delitos o irregularidades, quienes lo defienden aclararon que tomó esa decisión porque “en esos momentos ya había una investigación judicial abierta, en manos del fiscal Rívolo (Carlos) y De Giorgi (por el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi]) que abordaba precisamente estos temas”, que ahora investigan el fiscal Picardi y el juez Sebastián Casanello.
Sus allegados agregan también que si no se presentó antes en Comodoro Py desde que se conocieron los audios fue porque “no está ni imputado” y justificaron que haya borrado los mensajes que intercambió con los Milei porque puede haber hablado de otras cosas, más allá de lo atinente al escándalo, y “todos tenemos todas nuestras vidas en los teléfonos.
Ahora, no descartan que se presente como “imputado colaborador” –o sea, como “arrepentido”-, pero tampoco que cierre filas con la Rosada.
Todo depende del curso de la investigación y de lo que haga el Gobierno, “desde donde le mandaron a Santiago Viola y a los Anzorreguy, que es lo mismo que decir los Menem (por “Lule” y por Martín, el titular de la Cámara de Diputados), pero los rechazó”, dijeron, aunque los abogados desmintieron cualquier contacto con Spagnuolo, quien, insistieron sus amigos, tiene “miedo de vida”.
O, como plantearon en términos más vulgares, “está cagado hasta las patas”.
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