Lo molieron a golpes y le sacaron hasta las llaves

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La violencia volvió a convertirse en protagonista principal en un asalto que dejó a un joven de 23 años hospitalizado. El nivel de desdén con el que procedieron los hampones que ingresaron a su casa ubicada en 2 entre 79 y 80 se pudo ver reflejado en el estado de inconsciencia en el que quedó la víctima ya que, luego de ser golpeada, con las últimas fuerzas que le quedaban, el joven logró llegar hasta la casa de un familiar en donde se terminó desplomando.

Antes de quedar tendido y en estado de inconsciencia, el damnificado, empleado de un kiosco según pudo saber este diario, alcanzó a balbucear “me entraron a casa y me reventaron a palos”. Su madre lo recibió en la puerta, lo vio desplomarse en el piso y entendió que algo terrible había ocurrido dentro de la casa de su hijo.

Minutos después, la mujer ingresó al domicilio de su hijo y se encontró con un escenario desolador: muebles revueltos, objetos destruidos y la ausencia de varios bienes. Entre lo robado, se contaron dos teléfonos celulares, vestimentas deportivas, un manojo de llaves y hasta el documento de identidad del joven. El ataque había sido feroz y selectivo.

Según el relato de la víctima, tres hombres —dos de ellos viejos conocidos del barrio y nombrados por sus apodos— irrumpieron en la vivienda. No sólo lo despojaron de sus pertenencias, sino que también lo golpearon hasta dejarlo sin fuerzas. La madre, con la asistencia de un vecino, logró trasladarlo al Hospital San Martín ante la demora de la ambulancia.

El caso no se explica únicamente como un simple robo. Detrás late la hipótesis de un ajuste de cuentas, motivado por conflictos de vieja data con los mismos agresores. Cámaras privadas de la zona podrían aportar imágenes clave para confirmar la identidad de los sospechosos.

 

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