Alan Pauls: el argentino que escribe el amor, la política y la memoria desde el exceso
Edición Impresa | 11 de Enero de 2026 | 02:15
GANÓ EL PREMIO HERRALDE DE LITERATURA
“EL PASADO”: LA NOVELA DONDE EL AMOR PARECE NO TENER UN FINAL DETERMINADO
Hay una serie de preguntas que atraviesan “El pasado” como una obsesión sin descanso: ¿cuándo se termina el amor? ¿Existe un momento exacto, una fecha de vencimiento, o el amor es una sustancia que se resiste a desaparecer incluso cuando ya no queda nada que lo justifique?
Publicada hace más de quince años y ganadora del Premio Herralde, la novela que consagró definitivamente a Alan Pauls propone una respuesta inquietante: el amor no termina; muta, regresa, se enquista, se vuelve fantasma y provoca una serie de sentimientos que pueden constrastarse.
Rímini y Sofía se separan después de doce años de relación. Él tiene treinta años, traduce libros, intenta rehacer su vida, se muda, se casa, tiene un hijo. Ella, en cambio, no acepta la clausura. Sofía aparece y reaparece como una fuerza inexplicable, una pasión que no se resigna a quedar en el pasado. No le impide vivir a Rímini; le impide olvidar. Esa es su forma más eficaz de dominio.
El pasado, aquí, no es un recuerdo sino una maquinaria activa, una presencia que se infiltra en cada intento de futuro.
Pauls define la novela como una historia de amor gótico, y no exagera.
“El pasado” tiene algo de novela de terror: Sofía es espectral, omnipresente, capaz de secuestrar incluso al hijo de Rímini para reafirmar su pertenencia. Pero también hay humor, exceso, momentos desopilantes. La tragedia convive con una comicidad incómoda, casi cruel. El amor se convierte en una forma de terrorismo emocional, en una estrategia de sometimiento que subvierte los roles tradicionales y expone la fragilidad masculina.
Más allá del argumento, lo verdaderamente perturbador es la escritura. Pauls despliega una prosa frenética y controlada, capaz de describir con igual precisión una pesadilla, una cancha de tenis o un hospital. Todo fluye con una lógica hipnótica, como si la novela avanzara por bucles, por retornos constantes, negándose a cerrar del todo. “El pasado” no narra una historia: la persigue, la rodea, la exprime hasta convertirla en una reflexión feroz sobre el amor, la memoria y el poder.
Editorial: Random House
Páginas: 576
Precio: $41.199
PUBLICADA EN 2007
“HISTORIA DEL LLANTO”: CUANDO LA POLÍTICA NO HACE LLORAR
En “Historia del llanto”, Alan Pauls se aleja de la novela sentimental para internarse en un territorio más incómodo: el cruce entre la intimidad emocional y la violencia política.
Publicada en 2007, la novela sigue a un adolescente sensible, lector voraz, formado en una educación progresista ejemplar durante los años setenta.
Todo parece estar en su lugar hasta que, en septiembre de 1973, ocurre algo mínimo y devastador: ve por televisión el golpe contra Salvador Allende y no logra llorar.
Ese fracaso íntimo —la imposibilidad del llanto— funciona como detonante.
El protagonista empieza a sospechar de sí mismo y una serie de preguntas comienzan a corromperlo: ¿Y si su compromiso político fuera apenas una pose estética? ¿Y si lo que le atrae de la revolución no es la justicia sino la épica, la mística, el relato heroico?
A partir de esa fisura que pareec crecer inexorablemente, la novela se convierte en una exploración retrospectiva de una educación ideológica y sentimental atravesada por contradicciones.
Pauls narra desde el lugar de quien “no vio, no estuvo, no hizo nada, pero lo leyó todo muy de cerca”.
Esa posición es clave: “Historia del llanto” no es una novela sobre la militancia heroica, sino sobre la experiencia lateral, doméstica, ambigua de los años setenta.
Superman convive con la literatura revolucionaria; un cantautor de protesta resulta repugnante; un vecino militar quizás no sea quien dice ser. La política aparece filtrada por la vida cotidiana, por los susurros familiares, por la incomodidad de no estar a la altura de las propias creencias.
Con una prosa precisa y contenida, Pauls reexamina los grandes tópicos de la época —la clandestinidad, el sacrificio, las dobles vidas— sin solemnidad ni nostalgia.
El llanto que no llega no es una falla moral, sino una pregunta abierta sobre la autenticidad de las emociones y el modo en que la política se incrusta, o no, en los cuerpos. En esa incomodidad reside la potencia del libro: una novela que incomoda porque no ofrece redenciones fáciles.
Editorial: Anagrama
Páginas: 126
Precio: $35.900
LA NARRATIVA QUE MUESTRA LA PASIÓN Y EL SACRIFICIO
“LA VIDA DESCALZO”: PENSAR LA PLAYA COMO EXPERIENCIA Y COMO IDEA
“La vida descalzo” es, quizás, el libro que carece de una clasificación de Alan Pauls.
Según los críticos literarios y la posterior repercusión que generó la obra, no es una novela ni un ensayo puro: es una mezcla de autobiografía, reflexión cultural, recuerdos y fotografías que giran alrededor de un espacio aparentemente banal: la playa.
Pero, lo cierto es que, en manos de Pauls, ese lugar común se transforma en un concepto.
La playa es más que arena, mar; médanos y agua. Entonces, en la obra aparece como escenario de la infancia, del vínculo familiar, de la felicidad sin miedo. Pero también como objeto cultural cargado de sentidos: simulacro de vida primitiva, conquista de la civilización, espacio de desnudez permitida y de erotismos públicos.
El argentino, guionista, periodista y crítico, entre otras cosas, escribe desde la memoria personal —Villa Gesell, los veranos, el padre—, pero siempre con un pie en el análisis crítico. La playa no es solo un lugar: es una forma de estar en el mundo.
A diferencia de otros espacios modernos, la playa resiste la lógica de la velocidad y del consumo. Rechaza las imágenes, la publicidad, el exceso de estímulos.
Así, se sumerge en obras donde el paso del tiempo juega un rol fundamental. Tal como ocurre en Los Llanos de Federico Falco, o en Punta Lara, de la platense Malena Escobar O’neill.
Es un territorio donde la modernidad entra con dificultad, donde todo intento de imponerle un ritmo ajeno resulta incongruente.
Por eso el autor reflexiona sobre el autocine en la playa, sobre su fracaso esencial: ciertas experiencias exigen su propio espacio y la playa no tolera intrusiones.
En ese vaivén entre lo íntimo y lo teórico, Pauls construye un texto que habla del paso del tiempo, de la pérdida, de lo que ya no existe salvo en la memoria. La playa es origen y final, promesa y nostalgia.
Un lugar neutro y absorbente donde el cuerpo se reconoce vulnerable y humano. “La vida descalzo” no idealiza: piensa. Y en ese gesto convierte la experiencia personal en literatura imposible de soslayar.
Editorial: Random House
Páginas: 120
Precio: $27.999
Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE