El amor es un idioma que se aprende mal y con errores

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Él la quiso con torpeza. Ella lo quiso con miedo. Aun así, avanzaron. Se besaron en estaciones de tren, discutieron por mensajes mal leídos, se reconciliaron en camas ajenas al resto del mundo.

El amor fue un idioma que aprendieron tarde y mal, pero con entusiasmo. Hubo promesas dichas a medias, planes que no resistieron el paso del tiempo y silencios que crecieron sin pedir permiso. Cuando se separaron, creyeron que el dolor lo borraría todo. No fue así. Años después, todavía se reconocían en los gestos mínimos: una risa parecida, una manera de mirar, ciertas palabras que seguían pesando.

No volvieron a verse. Tampoco dejaron de ser, en algún punto, aquello que el otro supo amar.

 

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