Hebe Uhart: cuando “la cosa diaria” se vuelve literatura
Edición Impresa | 18 de Enero de 2026 | 03:59
Hebe Uhart fue una de esas escritoras que parecían escribir al costado del camino, sin estridencias ni alardes, pero con una precisión que desarma. Nació en Buenos Aires en 1936 y murió en 2018, y durante décadas construyó una obra silenciosa y contundente que hoy es leída como una de las más singulares de la literatura argentina contemporánea. Fue narradora, cronista, ensayista y, sobre todo, una observadora infatigable de la vida cotidiana.
Su literatura se nutre de lo mínimo: una conversación escuchada al pasar, una rareza familiar, una escena escolar, una excursión por pueblos del interior. En esos gestos pequeños, Uhart encontraba una verdad más profunda que en los grandes acontecimientos. Sus cuentos y crónicas están poblados de personajes excéntricos, entrañables, torpes o descolocados, narrados siempre con una mezcla muy particular de ironía, ternura y lucidez.
Libros como “Guiando la hiedra”, “Del cielo a casa” o “Camilo asciende y otros relatos” condensan su modo de mirar: una escritura aparentemente sencilla, casi oral, que esconde un trabajo finísimo sobre el ritmo, la voz y el punto de vista. Uhart sabía escuchar, y esa escucha se trasladaba a la página.
Además de escribir, fue una docente fundamental. Durante años dictó talleres literarios por los que pasaron varias generaciones de escritores y escritoras. Su enseñanza no buscaba imponer un estilo, sino afinar la percepción: aprender a mirar, a oír, a registrar el mundo antes de escribirlo.
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