Calentar en casa Ejercicios vitales que el cuerpo necesita como el agua o la respiración
Edición Impresa | 18 de Enero de 2026 | 05:51
El ritual es casi siempre el mismo. El despertador suena, el cuerpo tarda en reaccionar y la primera tentación es salir apurado a la calle o entrar de golpe al entrenamiento sin preparación previa. Sin embargo, cada vez más entrenadores, kinesiólogos y corredores coinciden en un punto que durante años fue subestimado: unos pocos minutos de activación en casa pueden marcar la diferencia entre un entrenamiento eficiente y una lesión evitable. No se trata de una rutina exigente ni de un plan complejo, sino de un calentamiento breve, cotidiano y posible, pensado para hacerse en el living, en la habitación o incluso en un patio, antes de correr o de pisar el gimnasio.
La propuesta se apoya en cinco ejercicios fundamentales que, con sus distintas variantes, permiten despertar todo el cuerpo. El primero es el trabajo abdominal, clave para activar el core y proteger la zona media. Lejos de la lógica del agotamiento, los especialistas recomiendan movimientos controlados como crunch, oblicuos, elevaciones de piernas o planchas, priorizando la respiración y la técnica. El objetivo es claro: que la zona central del cuerpo esté activa y preparada para sostener el resto de los movimientos.
En equilibrio con ese trabajo aparece la activación de la musculatura espinal y lumbar, una región muchas veces olvidada en las rutinas rápidas. Espinales clásicos, ejercicios tipo superman, bird dog o puentes de glúteos permiten darle estabilidad a la espalda baja y compensar el esfuerzo abdominal. No es un detalle menor: una zona lumbar bien activada reduce el riesgo de contracturas y molestias que suelen aparecer cuando el cuerpo entra en actividad sin aviso previo.
El tercer pilar del calentamiento son las sentadillas, el ejercicio más completo para el tren inferior. Clásicas, sumo, con pausa o isométricas contra la pared, todas cumplen la misma función: poner en marcha piernas, caderas y glúteos, mejorar la movilidad y preparar al cuerpo para impactos, cambios de ritmo o cargas posteriores. En pocos minutos, la circulación se acelera y las articulaciones empiezan a responder.
El trabajo de brazos y hombros completa la activación del tren superior. Flexiones en sus distintas variantes, planchas sostenidas o apoyos modificados permiten despertar pecho, tríceps y hombros sin sobrecargar. Además, estos movimientos vuelven a poner al core en acción, reforzando la idea de que el calentamiento no se divide por partes, sino que funciona como un sistema integrado.
La rutina cierra con un ejercicio dinámico que eleva las pulsaciones y termina de activar todo el cuerpo. Jumping jacks, skipping en el lugar, mountain climbers controlados o burpees suaves cumplen ese rol final. No se busca el cansancio, sino ese punto justo en el que el cuerpo deja atrás la rigidez y entra en modo entrenamiento.
El formato es tan simple como efectivo: cinco ejercicios, uno por minuto o en dos series cortas, sin llegar al agotamiento. En total, entre cinco y diez minutos que cambian la forma de empezar el día o una sesión deportiva. En tiempos donde el apuro manda y las agendas aprietan, el calentamiento en casa aparece como un pequeño hábito con un impacto enorme. No suma kilómetros ni levanta más peso, pero prepara el cuerpo para hacerlo mejor y, sobre todo, por más tiempo.
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