El ring raje pasó de moda: "El timbre de la 14", la revolución en Berisso que se viralizó en todo el mundo
| 2 de Enero de 2026 | 11:21
Era una noche cualquiera de agosto del año pasado. Sí, ya año pasado. Un 21 de agosto, de esos que no prometen nada extraordinario. Tres chicos pasaron caminando por la vereda de una casa de Berisso, regaron una planta, limpiaron el lente de una cámara y siguieron su camino cerca de las 11 de la noche. Un gesto mínimo, casi invisible. Pero alguien del otro lado entendió que ahí había algo más. Mucho más.
En tiempos de redes veloces y contenidos efímeros, ese pequeño acto cotidiano terminó convirtiéndose en una de las historias más entrañables que dejó el cierre de 2025 en La Región. Porque ese timbre con cámara, ubicado en 14 y 166, no solo grabó imágenes: empezó a conectar personas. Así nació “el timbre de la 14”, un fenómeno inesperado que volvió protagonistas a cientos y cientos de vecinos.
@maricincotta Queria agradecerles el excelente servicio! limpiaron la cámara y me regaron las plantitas del cantero 🫶🏻 la juventud no está perdida, Tiktok haz lo tuyo! #Berisso #fyppppppppppppppppppppppp #tiktok #cracks #viraltiktok ♬ sonido original - 🇦🇷
La responsable es Mari Cincotta. Periodista, comunicadora, productora, conductora… y ahora, sin haberlo planeado, creadora de contenido. Todo comenzó casi por casualidad, cuando su pareja -fanático de la tecnología- instaló un portero WiFi de la marca Ezviz. Un mes después, el teléfono avisó una previsualización: los chicos estaban ahí, demasiado cerca de la cámara. “Ahí entendí que no era solo una filmación”, recordó Mari. Era una escena de barrio, esas cosas sonsas de la juventud, capturada por el portero digital.
Para esa secuencia eligió una canción que estaba en lo más alto, “Tu misterioso alguien” de Miranda, la subió a TikTok con total inocencia y el resto fue vértigo puro. Millones y millones de visualizaciones. Sin estrategia, sin guión, sin pretensiones. Luego empezaron las respuestas, contar quiénes eran, compartirlo. Franco, el que limpió el lente, también se llevó su fama.
Desde entonces, frente a ese timbre pasó de todo. Saludos espontáneos, mates ofrecidos al lente, pasos de Michael Jackson en plena vereda, colectivos del micro 202, jugadoras de vóley festejando y también pequeños futbolistas, cumpleaños, músicos improvisados, desfiles durante la Fiesta Provincial del Inmigrante, Halloween, despedidas de solteros, recibidas universitarias, Papá Noel bajando del carro de los bomberos, anuncios de muñecos de fin de año, comerciantes promocionando sus negocios, mensajes por el Día de la Madre, pedidos para encontrar mascotas perdidas y hasta una propuesta de casamiento después de 24 años de noviazgo.
El timbre se volvió escenario. Y Mari, curadora de historias. “Me escriben y me dicen: ‘¿Puedo pasar a bailar? ¿A tocar música?’”, contó, porque es video pero también sonido. Con el tiempo llegaron las categorías, la búsqueda del momento justo, la música indicada, la edición cuidadosa. Pero el espíritu siempre fue el mismo: dejar que el barrio hable, o baile.
Entre tantos videos, hay uno que ella guarda como su preferido. “El del nene del cumpleaños”, dice sin dudar. Porque ahí está todo: la sorpresa, la alegría, la inocencia, la emoción compartida con desconocidos que ya no lo son tanto.
El timbre no descansa. Ni siquiera en los últimos días del año. Mensajes que llegan antes, avisos después, videos que se mandan para ser subidos a TikTok o Instagram. Porque ya no es solo una cámara: es un punto de encuentro, una esquina digital donde la vida cotidiana se vuelve extraordinaria.
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