Entre fiestas, silencios y cautela, el mundo dio la bienvenida a 2026

Ciudades de todo el planeta recibieron al nuevo año con masivas celebraciones y homenajes a víctimas de tragedias recientes

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Desde Sydney hasta Nueva York, el mundo despidió 2025 y recibió 2026 con celebraciones atravesadas por contextos muy distintos. En algunos países hubo fuegos artificiales y fiesta; en otros, contención, duelo o llamados a la paz. La noche combinó esperanza y homenaje a víctimas de tragedias recientes, con una sensación global de deseo de cambio.

En Sydney (Australia), miles regresaron a la Ópera y al Puente del Puerto bajo un fuerte operativo de seguridad, con fusiles semiautomáticos y controles reforzados tras el ataque en Bondi Beach que dejó 15 muertos. Antes de la medianoche se hizo un minuto de silencio. El primer ministro de Nueva Gales del Sur, Chris Minns, pidió “no dejar las calles vacías” como gesto de desafío ante el extremismo.

CAMPANADAS Y LUCES

En Japón, los templos hicieron sonar campanas al entrar el nuevo año y grupos ascendieron montañas para recibir el primer amanecer, símbolo de renacimiento. Dubái apostó por el espectáculo con motos acuáticas iluminadas y luces coreografiadas sobre el perfil futurista de la ciudad.

París proyectó la cuenta regresiva sobre el Arco de Triunfo y los Campos Elíseos recuperaron su euforia habitual. En Moscú, la nieve acompañó festejos populares, mientras que en Roma el papa León XIV pidió abrir las puertas de la ciudad a extranjeros y personas vulnerables. Londres retomó la masividad frente al London Eye, tras años de restricciones.

En América, Nueva York volvió a ser epicentro global: miles resistieron el frío en Times Square para ver caer la bola de más de 5.000 cristales. Hubo medidas antiterroristas adicionales, sin amenazas concretas. Tras la medianoche, la bola ascendió con los colores nacionales por el próximo 250° aniversario del país. En Río de Janeiro, Copacabana reunió multitudes en 4 km de costa con música y pirotecnia de 12 minutos, pese al oleaje y la marea alta.

En otros puntos del mundo predominó la cautela. Hong Kong redujo actividades tras el incendio de fines de noviembre en un complejo de departamentos que dejó 161 muertos y reemplazó fuegos artificiales por coreografías de luces. Indonesia moderó festejos por respeto a las víctimas de inundaciones y deslaves; en Bali se priorizaron danzas tradicionales.

En Escocia, donde el Año Nuevo es Hogmanay, el primer ministro John Swinney recordó el mensaje de “Auld Lang Syne” e invitó a implementar gestos de bondad cotidiana.

Y en París, una turista kazaja sintetizó el sentimiento compartido: “Solo quiero ver gente feliz, sin guerra en ninguna parte”.

Así, entre luces, silencios y deseos, el mundo recibió 2026 con un anhelo común: que sea, al menos, un año un poco más amable.

 

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