España: chocó otro tren en una semana de terror
Edición Impresa | 23 de Enero de 2026 | 01:02
Un nuevo accidente ferroviario volvió a sacudir ayer a España y reforzó la sensación de una “semana negra” para el sistema ferroviario del país. En esta ocasión, un pequeño tren metropolitano de vía estrecha chocó con una grúa en la localidad de Alumbres, en la región de Murcia, provocando “varios heridos leves”, según confirmó una portavoz del operador nacional Renfe.
El incidente involucró a un tren de cercanías FEVE, utilizado para trayectos metropolitanos, y a un camión con brazo de grúa -conocido como camión-pluma- que no pertenece a la operadora ferroviaria. “Es un tren de cercanías y la grúa es ajena, no es nuestra. Ha sido la grúa la que ha golpeado la unidad del tren”, precisó la portavoz. De acuerdo con los servicios de emergencia, el convoy no descarriló a pesar del impacto.
En el lugar del accidente se desplegó un amplio operativo con bomberos, personal sanitario, efectivos del 112, Policía Nacional y Guardia Civil. El portavoz del servicio de emergencias de la región señaló que los heridos presentaban lesiones “leves o muy leves”, por lo que fueron atendidos en el sitio o trasladados de manera preventiva a centros de salud cercanos. La circulación ferroviaria quedó interrumpida de forma temporal mientras se evaluaban los daños y se garantizaba la seguridad de la infraestructura.
El choque en Murcia se suma a una cadena de siniestros que han puesto en jaque la confianza en el sistema ferroviario español. El domingo, dos trenes de alta velocidad colisionaron en Adamuz, en la provincia de Córdoba, en un accidente de enormes proporciones que dejó, de forma provisional, 45 muertos. Apenas dos días después, en Cataluña, un maquinista falleció al desprenderse un trozo de pared sobre la vía, en un episodio vinculado a las intensas lluvias registradas el fin de semana.
La sucesión de accidentes ha situado bajo un fuerte escrutinio al Ministerio de Transportes del gobierno de Pedro Sánchez, así como a los gestores de las líneas férreas y a los protocolos de seguridad vigentes. La tensión alcanzó un nuevo pico el martes en Cataluña, cuando los maquinistas se negaron a reanudar el servicio de trenes de cercanías al considerar que no se daban las condiciones de seguridad necesarias. La paralización dejó sin transporte a cerca de 400.000 usuarios diarios.
Como respuesta, los conductores de trenes convocaron tres días de huelga para los próximos 9, 10 y 11 de febrero, con el objetivo de reclamar mayores garantías de seguridad, mejores condiciones de trabajo y una revisión urgente del estado de la infraestructura ferroviaria. Mientras avanzan las investigaciones sobre cada uno de los accidentes, el choque en Alumbres refuerza la percepción de que el debate sobre la seguridad ferroviaria en España ya no admite demoras.
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