Dolor e indignación: Minesota llora a sus víctimas
Edición Impresa | 28 de Enero de 2026 | 01:27
El frío extremo de Minesota no logró apagar el dolor ni la indignación. Bajo un cielo gris y temperaturas que rozaban los 22 grados bajo cero, decenas de personas se reunieron para rendir homenaje a Alex Pretti, el enfermero de cuidados intensivos abatido el sábado por agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos.
Velas temblorosas, flores congeladas y abrazos silenciosos marcaron una vigilia cargada de rabia y tristeza. “Esto es una matanza en plena calle”, dijo Stephen McLaughlin, jubilado de 68 años, con la voz quebrada mientras observaba el altar improvisado levantado en el lugar donde Pretti perdió la vida.
Según activistas y medios locales, Pretti murió como había vivido: ayudando a otros. El enfermero intentó socorrer a una mujer que había sido empujada al suelo durante un operativo federal. En medio del forcejeo, un agente gritó “¡pistola!” y, segundos después, una ráfaga de disparos acabó con la vida de Pretti, que estaba en el suelo y no representaba un peligro aparente. Su muerte se convirtió en un nuevo punto de quiebre para una comunidad que arrastra semanas de tensión y enojo.
BRONCA ACUMULADA
La indignación ya se había encendido el 7 de enero, cuando agentes federales mataron a Renee Good, también en Mineápolis. Con Pretti, ya son dos ciudadanos estadounidenses muertos en el marco de la ofensiva migratoria impulsada por el presidente Donald Trump. A pocos kilómetros del centro de la ciudad, el sitio donde cayó el enfermero se transformó en un santuario espontáneo, a apenas unas calles de otro altar que recuerda a Good. El lunes, policías vigilaban la zona mientras la gente llegaba en oleadas para dejar flores, fotos y mensajes escritos a mano. “Gracias por tu compasión y amor hacia todos a quienes cuidaste”, decía una pancarta.
Para muchos, la herida es colectiva. “Somos una comunidad muy unida, y es hermoso ver a todos reunirse y luchar contra estas injusticias”, expresó Jasmine Nelson, de 21 años. Otros, como el manifestante Kyle Wagner, advirtieron que lo ocurrido podría repetirse en otros lugares. “Ya estamos mostrando cómo hacer frente a ICE (agencia de control de inmigración), y espero que el resto del país esté dispuesto a plantar cara”, afirmó.
Las declaraciones oficiales, que calificaron a Pretti como un “terrorista”, profundizaron el shock. “Es despreciable que ejecutes a alguien en la calle y luego lo difames”, denunció McLaughlin. Aunque las autoridades federales prometieron una investigación basada en todas las imágenes disponibles, muchos desconfían. “Todos vimos lo que pasó. Nos piden que no creamos a nuestros propios ojos”, dijo entre lágrimas Taylor Stoddart, de 25 años.
Para Tricia Dolley, enfermera como Pretti, el golpe es íntimo y devastador. “Este no es un Estados Unidos en el que podamos vivir”, afirmó. En Minesota, el duelo se mezcla con el miedo y la sensación de que una línea ha sido cruzada.
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