Es y será siempre bajar la tasa de inflación

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Augusto Milano

eleconomista.com.ar

A Javier Milei le gustan las batallas culturales, se siente cómodo librándolas. Ningún otro presidente en la actualidad dedica tanto espacio a criticar la llamada cultura woke. Pero tanto los mensajes a favor como en contra de ella, aportan pocos votos.

El discurso de antiwokismo extremo y radicalizado que Milei pronunció en Davos el año pasado no fue bien recibido por la mayoría de la sociedad lo llevaron a moderar su discurso este año.

Además, los triunfos electorales de figuras que le son afines como Trump y Kast hicieron que modificara su pronóstico sobre el fin de Occidente.

Pero más allá por su afición por las batallas culturales, Milei entiende que la demanda de la sociedad, y por la que será juzgado su gobierno, es y será siempre bajar la tasa de inflación.

Porque a diferencia de lo que ocurre en los países desarrollados, en Argentina las divisiones en los llamados temas culturales no siempre se corresponden con las partidarias. Por eso, se puede ser pañuelo verde y votar por Milei. El apoyo social que tiene el Presidente deriva de haber bajado la inflación y no de sus definiciones antiwoke.

También Milei moderó su ataque a la que llamó casta política y que le dio mucho rédito electoral en 2023 porque logró colocarla en el lugar de culpable por el pobre desempeño de la economía.

Convocar a castigar a quien se considera responsable de una situación crítica siempre rinde. Por hoy el escenario es otro y Milei se ve obligado a moverse con las reglas de la política tradicional para llevar adelante su agenda, en particular en el Congreso. Cada minuto que suma en el gobierno lo hace más “casta” y menos outsider.

Las fuerzas progresistas pagaron un precio en términos electorales por hacer eje en una agenda alejada de las preocupaciones económicas inmediatas de la sociedad como la inflación, los salarios y el empleo.

La “ampliación de derechos” referida a temas culturales, más allá de sus méritos, no reemplaza a las mejoras en la economía para conseguir apoyo social.

De un lado y del otro, se suele cometer el error de centrar el debate público en temas que no son prioritarios para la sociedad. Se puede estar a favor o en contra de la agenda woke, pero lo que está demostrando ser un error es ponerla como eje de los mensajes políticos.

“Cada minuto que suma en el Gobierno lo hace más casta y menos outsider”

tasa de inflación

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