Bronca social con Trump por la ofensiva migratoria

Empresarios y artistas como Bruce Springsteen se suman a las críticas por la violencia de los operativos contra indocumentados

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El presidente Donald Trump enfrenta un creciente repudio social en EE UU a raíz de las duras medidas migratorias impulsadas durante su segundo mandato, una reacción que ya no se limita a la oposición política o a los movimientos activistas, sino que se expande a amplios sectores de la sociedad. Empresarios, artistas, deportistas y figuras influyentes del ámbito tecnológico comenzaron a expresar en público su rechazo a las redadas y al accionar de los agentes federales de inmigración.

La indignación se intensificó tras la muerte de Alex Pretti, un enfermero de 37 años que fue baleado por agentes federales en Minesota durante una operación migratoria. El episodio se convirtió en un símbolo del costo humano de la ofensiva impulsada por la Casa Blanca y desató protestas, cartas públicas y pronunciamientos de alto perfil. Más de 60 ejecutivos corporativos, entre ellos directivos de grandes empresas minoristas y de salud, reclamaron una desescalada inmediata de las operaciones.

El rechazo también llegó desde el mundo del entretenimiento y la cultura popular. Bruce Springsteen lanzó una canción en la que denuncia el accionar de los “matones federales” y hace referencia directa a la muerte de Pretti. Actores y músicos como Natalie Portman, Billie Eilish y Mark Ruffalo se sumaron a las críticas, mientras que figuras del deporte, incluidos jugadores y entrenadores de la NBA, expresaron su apoyo a los manifestantes y calificaron los hechos como “inconcebibles”.

Incluso aliados ocasionales de Trump comenzaron a marcar distancia. El popular podcaster Joe Rogan cuestionó las tácticas del ICE (servicio de control de inmigración) y comparó sus métodos con prácticas autoritarias, mientras que referentes del sector tecnológico advirtieron sobre el impacto político de la crisis.

Algunos señalaron que, de no producirse cambios profundos, la agenda del presidente podría verse seriamente comprometida.

Aunque la base más dura del trumpismo sigue exigiendo más deportaciones, las encuestas muestran un deterioro sostenido en la aprobación presidencial sobre inmigración.

Hoy, solo el 38% de los estadounidenses respalda la gestión de Trump en ese tema, y una mayoría considera que el ICE actúa de manera excesivamente agresiva.

Ante la presión, el presidente ensayó un leve cambio de tono y habló de “desescalar un poco”, aunque dejó en claro que no abandonará su estrategia. La creciente protesta social sugiere, sin embargo, que la política migratoria se ha convertido en uno de los frentes más delicados y costosos de su segundo mandato.

Preocupación
Miembros del Partido Republicano están cada vez más preocupados ante la posibilidad de que las redadas migratorias se conviertan en una carga política de cara a las próximas elecciones legislativas que se celebrarán en noviembre.

 

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