Acciones y bonos, con ganadores y perdedores en un 2025 de sube y baja
Edición Impresa | 4 de Enero de 2026 | 04:07
El mercado financiero argentino cerró 2025 con un balance heterogéneo para los inversores en acciones y bonos, en un contexto atravesado por la volatilidad, el calendario electoral y un proceso de reordenamiento macroeconómico. Si bien el índice accionario mostró una suba nominal en pesos, el rendimiento promedio quedó por debajo de la inflación, con ganadores puntuales y fuertes perdedores tanto en la plaza local como en Wall Street.
El S&P Merval, principal índice de la Bolsa porteña, avanzó 20% en todo el año y cerró diciembre con una suba de 0,8%. El desempeño quedó rezagado frente a una inflación que superó el 30% en 2025, lo que implicó una pérdida real para el conjunto del mercado accionario. Medido en dólares al tipo de cambio financiero, el índice acumuló una baja cercana al 5%, con una dinámica muy distinta a la de otros mercados de la región.
Dentro del panel líder, algunas acciones lograron destacarse con subas muy superiores al promedio. Transportadora de Gas del Norte encabezó las ganancias del año con un avance del 56%, seguida por Central Puerto, con una suba del 48%, e IRSA, que acumuló un alza del 41%. Más atrás se ubicaron Loma Negra y Transportadora de Gas del Sur, con incrementos cercanos al 35%. En la mayoría de los casos, el buen desempeño estuvo vinculado a balances sólidos, exposición al sector energético y expectativas favorables tras el resultado de las elecciones legislativas.
El panorama fue mucho más dispar entre las acciones argentinas que cotizan en Wall Street. Algunas compañías lograron cerrar el año con subas en dólares, como Corporación América, que avanzó 41%, y Ternium, con una mejora del 32%. En el extremo opuesto, Globant fue el caso más negativo, con una caída del 69% en moneda estadounidense, seguida por Edenor, que retrocedió 29% en todo 2025.
El 2025 dejó un mercado accionario selectivo y con resultados un tanto desiguales
En el segmento de renta fija, los bonos soberanos mostraron un mejor desempeño relativo. Los títulos en dólares con legislación argentina lideraron las subas del año, con avances de hasta 47%, como el Global 2035 y el Bonar 2035. También se destacaron los bonos con vencimiento en 2041, favorecidos por la compresión del riesgo país, que cerró el año por debajo de los 600 puntos, lejos de los máximos superiores a las 1.400 unidades registrados durante el período preelectoral.
Los analistas coinciden en que el ciclo político fue el principal catalizador de los precios durante 2025. Tras una primera etapa de calma, el mercado atravesó meses de fuerte estrés entre julio y octubre, con tasas elevadas y caídas generalizadas en acciones y bonos. El triunfo oficialista en las elecciones legislativas de medio término marcó un punto de inflexión y permitió una recuperación en el tramo final del año.
Diciembre mostró un comportamiento más moderado. El Merval subió 0,8% en el mes, mientras que algunas acciones lideraron las ganancias, como BBVA, IRSA, TGN y Central Puerto. En renta fija, los bonos en pesos llegaron a subir hasta 8% y los títulos en dólares avanzaron hasta 5,4%, impulsados por una mayor previsibilidad del esquema macroeconómico.
En el balance final, 2025 dejó un mercado accionario selectivo y con resultados desiguales, mientras que los bonos soberanos en dólares se consolidaron como los principales ganadores del año. La evolución del riesgo país, la estabilidad cambiaria y las definiciones de política económica serán determinantes para el comportamiento de los activos financieros en 2026.
Además, los analistas advierten que la selectividad seguirá siendo la norma en el corto plazo. La mejora en los precios de los activos estuvo concentrada en compañías con ingresos dolarizados o regulaciones más previsibles, mientras que los sectores ligados al consumo interno quedaron rezagados. En ese sentido, bancos, utilities y empresas energéticas concentraron el interés de los inversores, frente a un comercio y una industria más expuestos a la debilidad de la demanda. De cara a 2026, el mercado seguirá de cerca la capacidad del Gobierno para sostener el orden macro, normalizar el acceso al financiamiento y consolidar un escenario que permita extender la recuperación más allá de algunos papeles puntuales.
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