Sancho, el espíritu del tapeo español que llegó a City Bell

Con aire de familia y algo más. Con su nueva propuesta, Nicolás Terpolilli suma otro capítulo a la historia gastronómica de los suyos: un bar de tapas con impronta ibérica, carta flexible y espíritu lúdico, que dialoga de frente con Don Quijote y propone otra forma de salir a comer en City Bell

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En el local donde funcionó el primer Don Quijote de City Bell, abrió esta semana Sancho, el primer bar de tapas de la localidad. Inspirado en los bares españoles de barra y encuentro, el nuevo proyecto invita a tapear, compartir y disfrutar sin apuro, con productos de calidad, guiños ibéricos y una propuesta pensada para volver una y otra vez.

Desde hace más de cinco décadas, el apellido Terpolilli es sinónimo de gastronomía en La Plata. Con el restaurante Don Quijote de Plaza Paso como pionero y luego su sucursal en City Bell, ahora ese recorrido suma un nuevo hito con la llegada de Sancho.

Sancho funciona en el local donde, desde julio de 2020, operó el primer Don Quijote de City Bell. “Hace mucho tiempo que tenía en mente este proyecto. Sentía que faltaba en la zona un lugar de tapas, de platitos, bien español”, cuenta Terpolilli. La idea terminó de tomar forma luego de un viaje a España junto a su esposa: “Después de recorrer muchos bares, en Logroño encontré eso que estaba buscando: una buena barra, gente charlando, tomando algo rico y comiendo bien. Ese clima de disfrute permanente”.

El nombre no es casual. Sancho es un homenaje directo a los orígenes gastronómicos de la familia y al universo de Don Quijote. Hoy, en City Bell, los dos espacios conviven frente a frente: Don Quijote, como restaurante más tradicional, y Sancho, como su contrapunto más descontracturado, nocturno y lúdico.

TAPEAR, COMPARTIR Y VOLVER

A diferencia de una cervecería artesanal, Sancho se define como un bar de tapas. “No somos una cervecería. Acá hablamos de cañas, como en España”, aclara Nicolás. La propuesta incluye cervezas tiradas y en porrón, además de clásicos como el tinto de verano, la sidra servida en copa y una carta de tragos y vinos pensada para acompañar el tapeo.

Uno de los ejes del proyecto es la flexibilidad. Las tapas -que se exhiben en el mostrador- no son fijas y van cambiando según el día y el producto disponible. “La idea es que vengas una noche, pruebes algo, y cuando vuelvas te encuentres con opciones distintas. Es una carta viva”, explica Terpolilli. Para él, Sancho es también una forma de volver a divertirse haciendo gastronomía.

El espacio acompaña esa lógica: abundan las barras altas con banquetas, hay vereda, salón y un patio pasillo exterior que amplía la experiencia. El sistema es simple y ágil: se pide en la barra, se retira la bebida, se recibe un bipper y, cuando la comida está lista, se pasa por la barra de platos para retirarla y disfrutarla donde uno quiera sentarse.

QUÉ SE COME EN SANCHO

La cocina mira claramente a España, con múltiples guiños y una carta pensada para compartir. Entre las opciones para picar se destacan las croquetas -tanto de jamón serrano como de setas-, la tortilla de patatas confitadas, los huevos rotos en distintas versiones, las papas bravas y las empanadillas de camarones.

En el apartado de raciones aparecen clásicos bien españoles como los chipirones al ajillo, las gambas, las rabas, el pulpo a la gallega, las albondiguitas con salsa de tomate y las brochetas, tanto de solomillo como de verduras a la parrilla. Todos los jueves, además, hay paella valenciana, que refuerza el espíritu de bar ibérico.

Un capítulo especial son las bocatas, elaboradas con pan propio -focaccia o pan francés chico tipo mignon- y combinaciones que recorren distintas regiones de España: desde jamón crudo con rúcula y parmesano, hasta calamares fritos con salsa tártara, pasando por versiones con solomillo, panceta, tortilla o ensaladilla rusa.

Para el final, no faltan los postres clásicos: arroz con leche y canela y natilla quemada, ideales para cerrar la experiencia con un guiño bien tradicional.

En las tapas del mostrador se pueden encontrar: Tosta con paté de salmón y salmón curado, Pincho de tortilla, Cazuela de aceitunas marinadas, Cazuela de porotos a la provenzal, Tosta de sardinas ahumadas, Tosta de morcilla vasca, pera, queso azul y cebolla caramelizada y varias más, según el día

Sancho abre de martes a domingos desde las 18 y propone todos los días happy hour temprano, reafirmando su perfil de bar de encuentro. Con este nuevo proyecto, Nicolás Terpolilli consolida una propuesta personal que respeta el ADN de Don Quijote -productos de calidad, buena atención y ambiente cuidado-, pero lo traduce a un formato más informal, pensado para compartir, charlar y volver.

Un bar de tapas que llega para cubrir un vacío en City Bell y sumar una nueva excusa para salir a disfrutar. ¡Ole!

INFO:

Dónde: diagonal Jorge Bell e/ Cantilo y 473 bis, City Bell

Abre de martes a domingos de 18 a 00.

IG: @sancho_cb

 

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