Borrón y cuenta nueva para la relación con Petro
Edición Impresa | 9 de Enero de 2026 | 01:45
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, y su par de Estados Unidos, Donald Trump, acordaron avanzar en acciones conjuntas para golpear a la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), que opera a ambos lados de la frontera colombo-venezolana.
El entendimiento marca un giro significativo en la relación bilateral, tras meses de fuertes tensiones diplomáticas, y abre una etapa de “borrón y cuenta nueva” entre dos mandatarios que habían chocado de manera reiterada.
El acercamiento quedó sellado durante la primera conversación telefónica entre ambos líderes, en la que bajaron el tono luego de una escalada provocada por los bombardeos estadounidenses en Caracas, la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y las amenazas de posibles acciones militares en territorio colombiano.
En ese diálogo, Petro aceptó una invitación de Trump para reunirse en la Casa Blanca, un gesto político que simboliza la voluntad de recomponer vínculos.
TRABAJO EN CONJUNTO
Según confirmó el ministro del Interior colombiano, Armando Benedetti, ambos mandatarios se comprometieron a coordinar esfuerzos para “golpear duro al ELN”, una guerrilla que históricamente se repliega en Venezuela tras enfrentamientos con la fuerza pública colombiana. Colombia y Venezuela comparten una porosa frontera de 2.200 kilómetros, escenario de disputas armadas vinculadas al narcotráfico, la minería ilegal y el contrabando, lo que ha dificultado durante años el control efectivo del territorio.
Petro, que llegó al poder en 2022 con la promesa de impulsar la “paz total”, intentó sin éxito negociar con el ELN. Los diálogos quedaron sepultados tras una violenta ofensiva en la región del Catatumbo que dejó cientos de muertos y decenas de miles de desplazados.
En diciembre pasado, además, la guerrilla ordenó un confinamiento de civiles en respuesta a las amenazas de intervención de Trump.
Pese al alivio que generó la llamada, el gobierno colombiano subrayó que el nuevo clima está marcado por la cautela.
Sin triunfalismos, Bogotá y Washington se preparan para abordar en la Casa Blanca temas sensibles como seguridad, narcotráfico, migración y aranceles, con el desafío central de mantener un diálogo fluido. La cooperación contra el ELN aparece así como el primer paso concreto para recomponer una relación estratégica que atravesaba uno de sus peores momentos.
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