Epstein, el ex príncipe Andrés y la joven rusa
Edición Impresa | 1 de Febrero de 2026 | 02:30
La sombra de Jeffrey Epstein vuelve a extenderse sobre la monarquía británica. Documentos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos exponen correos electrónicos comprometedores entre el delincuente sexual y el entonces príncipe Andrés, en los que se habla de presentar a una joven rusa de 26 años y de organizar encuentros privados en el Palacio de Buckingham.
Los archivos forman parte de un paquete monumental de más de tres millones de páginas difundidas por Washington, que sacan nuevamente a la luz la estrecha relación entre Epstein y uno de los miembros más cuestionados de la Corona.
“Tengo una amiga”
En un correo fechado el 12 de agosto de 2010, Epstein —condenado por prostitución de menores— le escribe al príncipe Andrés, a quien llama “el Duque”, para contarle que tiene “una amiga” con la que “quizá” le gustaría cenar. La mujer, según detalla, estaría en Londres entre el 20 y el 24 de agosto.
La respuesta del príncipe no fue de rechazo. Por el contrario, Andrés preguntó qué le había dicho Epstein a la joven y si ella debía llevarle “un mensaje” de su parte. Días después, aclaró que estaría en Ginebra el 22 de agosto, pero que estaría “encantado de verla”.
Epstein no ahorró elogios: describió a la mujer como rusa, de 26 años, guapa e inteligente. Aunque los documentos no confirman que el encuentro se haya concretado, la sola existencia del intercambio reaviva sospechas y críticas.
Invitación a Buckingham
Los archivos revelan además que el vínculo no se interrumpió ni siquiera después de que Epstein recuperara la libertad. Poco tiempo después de que en agosto de 2010 se levantara el arresto domiciliario que pesaba sobre el exfinanciero, Andrés lo invitó al Palacio de Buckingham.
En otro correo, enviado durante una estancia de Epstein en Londres el 27 de septiembre de 2010, el estadounidense fue directo: “Necesitaremos pasar tiempo a solas”.
La respuesta del príncipe volvió a generar estupor: “Podríamos cenar en el Palacio de Buckingham y disponer de mucho tiempo en privado”.
Dos días más tarde, Andrés insistió: “Me encantaría que vinieras aquí, al PB. Trae a quien quieras. Estaré disponible desde las 16 hasta las 20”.
Los documentos no confirman si la visita finalmente se concretó, pero el contenido de los mensajes volvió a encender la indignación pública.
El año pasado, el príncipe Andrés fue despojado de todos sus títulos reales y expulsado de su residencia oficial en Windsor, en medio del repudio por sus vínculos con Epstein. El golpe definitivo llegó con la publicación de las memorias póstumas de Virginia Giuffre, quien lo acusó de haberla agredido sexualmente cuando era menor de edad.
En 2022, Andrés cerró una demanda judicial presentada por Giuffre mediante un acuerdo extrajudicial millonario, sin admitir culpabilidad. La denunciante se suicidó en abril pasado en su casa de Australia, un hecho que volvió a conmocionar a la opinión pública.
Jeffrey Epstein, por su parte, apareció muerto en su celda en 2019, en un caso que oficialmente fue catalogado como suicidio, pero que sigue rodeado de dudas y teorías.
Años después, los correos, las invitaciones privadas y los silencios vuelven a colocar al príncipe Andrés en el centro de un escándalo que la Corona británica no logra dejar atrás.
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