Las víctimas de Epstein: sin paz ni justicia pese al “show”

Afirman que sus presuntos agresores “siguen ocultos y protegidos” y que reina la impunidad sobre los actores centrales de la tremenda trama de abusos sexuales

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El gobierno de Estados Unidos difundió más de tres millones de páginas, junto con 180.000 imágenes y 2.000 videos, vinculados al caso del financista y abusador sexual Jeffrey Epstein. La revelación fue celebrada como un gesto de apertura sin precedentes.

Sin embargo, para las víctimas, el impacto real es casi nulo.

“Nuestros agresores siguen ocultos y protegidos”, denunciaron en una carta pública firmada por 19 sobrevivientes, algunas de ellas obligadas a usar seudónimos. Mientras sus identidades pueden quedar expuestas en los documentos, los hombres poderosos que participaron de los abusos continúan sin enfrentar consecuencias penales.

El “show” de la transparencia

El fiscal general adjunto, Todd Blanche, aseguró que la Casa Blanca no intervino en la revisión del material y negó que se haya eliminado contenido sensible que involucre al presidente Donald Trump. “No protegimos al presidente”, afirmó.

Blanche —exabogado personal de Trump— sostuvo que se ocultaron las imágenes de niñas y mujeres víctimas, con excepción de las de Ghislaine Maxwell, la única condenada hasta ahora, quien cumple una pena de 20 años de prisión por tráfico sexual de menores.

Para las víctimas, ese discurso oficial no alcanza. Reclaman la publicación completa y sin filtros de los archivos y exigen que la fiscal general Pam Bondi dé explicaciones ante el Congreso.

Nombres famosos, poder intacto

Los documentos vuelven a mencionar a figuras de enorme peso global: Donald Trump, Bill Gates, Elon Musk, Richard Branson y el expríncipe Andrés, entre otros.

Las referencias, correos electrónicos y borradores generan titulares en todo el mundo, pero no derivan en imputaciones ni juicios.

Algunos archivos incluso contienen advertencias del propio Departamento de Justicia sobre “afirmaciones falsas o sensacionalistas”, lo que refuerza la sensación de que el escándalo se diluye entre rumores, desmentidas y disputas políticas.

Víctimas expuestas, victimarios “invisibles”

La carta de las sobrevivientes apunta al corazón del problema: el sistema parece proteger a los poderosos mientras revictimiza a quienes denunciaron.

“Hay información que permite identificarnos”, alertaron, “mientras quienes nos abusaron siguen en las sombras”.

Epstein murió en 2019 en una cárcel de Nueva York, en un caso oficialmente catalogado como suicidio. Con él, se extinguió la posibilidad de un juicio que expusiera toda la red. Desde entonces, Maxwell es la única condenada, y la expectativa de nuevas acusaciones es mínima.

Retrasos, presiones y una ley forzada

La Ley de Transparencia de los Archivos de Epstein establecía que todos los documentos debían publicarse antes del 19 de diciembre. No ocurrió.

La difusión se demoró y solo avanzó tras una fuerte presión interna dentro del Partido Republicano.

Trump, que durante años compartió círculos sociales con Epstein en Florida y Nueva York, intentó frenar la publicación y luego criticó que se manche la reputación de personas que “lo conocieron inocentemente”.

Sin cierre, sin justicia

Para las víctimas, el balance es devastador: millones de archivos liberados, horas de cobertura televisiva y portales saturados de nombres ilustres, pero ningún avance concreto hacia la justicia.

El caso Epstein, lejos de cerrarse, vuelve a mostrar su costado más crudo: un sistema capaz de producir un espectáculo global, pero incapaz de garantizar verdad, reparación y castigo para quienes abusaron del poder y de la impunidad.

 

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