Concientizar a los motociclistas sobre el riesgo que corren
Edición Impresa | 10 de Febrero de 2026 | 00:58
En lo poco que va del año se sigue filmando en la Región la saga de los accidentes fatales en moto, aún cuando no se trata de una serie de ficción sino de una realidad cotidiana y muy dolorosa.
En menos de un mes y medio de este 2026 hubo ocho muertos por incidentes viales, de los cuales siete conducían una motocicleta. El último de esos incidentes viales se llevó la vida de un joven de 25 años.
De acuerdo a la información oficial, por causas que aún son materia de investigación, la motocicleta en la que circulaba la víctima habría sido impactada por un automóvil. Minutos después, el motociclista fue trasladado de urgencia al hospital Rossi, donde finalmente falleció a raíz de los severos traumatismos sufridos.
Más allá de las características propias de cada episodio, estas tragedias exponen una realidad que preocupa y que no parece encontrar fin. Por el contrario, los datos estadísticos existentes demuestran que se estaría frente a una constante en crecimiento.
Lo que surge como primera y cruda conclusión es el nivel de vulnerabilidad de quienes se movilizan en moto y el crecimiento sostenido del drama vial, marcado por maniobras imprudentes, exceso de velocidad y la convivencia cada vez más tensa entre distintos tipos de vehículos. Bien dicen los especialistas en seguridad vial que los motociclistas son el eslabón más frágil del tránsito urbano y que, ante cualquier impacto, las consecuencias suelen ser fatales. En algunos casos, lamentablemente, daría la impresión de que algunos conductores de motos no tomaran debida conciencia acerca de los riesgos que corren.
La experiencia demuestra que frente a fenómenos complejos como implica la creciente cantidad de motos en las ciudades, corresponde iniciar por algún punto –y no por todos a la vez- las modificaciones que ponen en marcha un rumbo hacia el orden. Eso podría significar que las acciones correctivas podrían apuntar a promover entre los conductores de motos una política de naturaleza preventiva, informándoles en debida forma sobre los distintos riesgos que corren.
No son, por cierto, únicos responsables los motociclistas de los desbordes en el tránsito, pero sí son los que corren los mayores peligros.
Las tragedias callejeras se vienen multiplicando en la última década, impulsadas, entre otros motivos, por el crecimiento del parque de motos, el uso extendido del vehículo para reparto y la alta exposición a siniestros en calles donde la convivencia con autos, colectivos y camiones es cada vez más tensa.
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