Reforma laboral: el Gobierno quiere que Diputados sesione el jueves

El Gobierno nacional intensificó en las últimas horas las gestiones políticas para que la Cámara de Diputados trate este jueves la reforma laboral. El objetivo es claro: acelerar los tiempos legislativos y convertir en ley el proyecto antes de fin de mes, aun si eso implica introducir concesiones en el texto aprobado por el Senado.

En la conducción del bloque oficialista admiten que el margen de maniobra es estrecho y que la prioridad es asegurar el quórum. Para lograrlo, negocian voto a voto con bloques aliados y sectores de la oposición dialoguista, que condicionan su respaldo a cambios concretos en artículos sensibles.

La eventual sesión coincidiría con una huelga general convocada por la CGT, lo que agrega tensión política a una jornada que se anticipa conflictiva.

Concesiones para destrabar apoyos

El principal gesto de apertura del oficialismo apunta al artículo que modifica el régimen de licencias por enfermedad, incorporado por el Senado a último momento y cuestionado incluso por aliados parlamentarios. La redacción actual reduce el salario que percibe el trabajador ante enfermedades o accidentes no laborales, un punto que generó resistencia inmediata.

Frente a ese escenario, el Gobierno aceptó revisar el artículo en Diputados. La alternativa que gana terreno es restablecer el pago del 100% del salario en casos de enfermedades graves, degenerativas o irreversibles, una modificación que permitiría retener apoyos clave del PRO, la UCR y otros bloques intermedios.

En el oficialismo reconocen que sin esa corrección el proyecto corre riesgo de empantanarse. “La prioridad es que la ley salga”, resumen fuentes parlamentarias, que admiten que el texto original debió ajustarse para sostener la mayoría.

Blindar la ley sin frenar el trámite

La estrategia oficial combina velocidad con contención política. La idea es introducir la modificación en Diputados y devolver el texto al Senado para su ratificación, un procedimiento que, según explican en La Libertad Avanza, no pondría en riesgo la aprobación general de la reforma.

Sin embargo, el oficialismo teme que una sesión desordenada abra la puerta a nuevos cambios impulsados por la oposición más dura. Por eso, las negociaciones buscan “blindar” previamente el acuerdo con aliados y llegar al recinto con los votos cerrados.

El mensaje hacia adentro del bloque es que la concesión puntual es el costo necesario para sostener el calendario legislativo y evitar que la reforma se demore.

Un equilibrio político delicado

El episodio expuso las tensiones entre la urgencia del Gobierno por avanzar y los límites de sus aliados para acompañar artículos controvertidos. Diputados dialoguistas advierten que no están dispuestos a asumir el desgaste político de votar recortes en licencias médicas sin una corrección explícita en la ley.

Esa presión obligó al oficialismo a recalibrar su estrategia. Ahora, la prioridad no es solo aprobar la reforma, sino hacerlo sin romper la coalición parlamentaria que necesita para gobernar.

Con el reloj en marcha y una sesión clave en el horizonte inmediato, la Casa Rosada apuesta a que las concesiones alcanzarán para sostener los acuerdos y llevar la reforma laboral al recinto esta misma semana.

reforma laboral
Gobierno

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE