Boca: volvió a decepcionar y los hinchas estallaron
Edición Impresa | 16 de Febrero de 2026 | 03:21
Boca no ilusiona, no convence y encima, decepciona. Y anoche, en medio de un clima tenso, donde los hinchas se hicieron oír desde los cuatro costados, el equipo que dirige Claudio Úbeda no salió del empate. Apenas rescató un punto (0-0) que no sirve demasiado, si es que pretende pelear los primeros puestos del grupo.
Platense, sin sobrarle nada, se llevó un premio quizás excesivo de la Bombonera, que le permite quedar cerca del primer puesto.
Pero más allá de la pobre actuación, los hinchas cantaron, sobre todo en el segundo tiempo, “Movete, Boca, movete...”, en una clara señal de su descontento por el rendimiento colectivo.
Y como si eso fuera poco, tras el pitazo final del árbitro, bajaron de las tribunas insultos a los jugadores y reproches al entrenador, que parece que no le encuentra la vuelta, a pesar de las variantes que pone en cancha fecha tras fecha.
Boca intentó asumir el rol protagónico en el primer tiempo. Con Alarcón y Ángel Romero como lanzadores; con Leandro Paredes para contener y abastecer, y con Merentiel y Janson como referencias en el ataque.
Platense, en cambio, se ordenó del medio hacia atrás para no pasar sobre saltos, y de vez en cuando metió alguna contra.
Pero las más claras estuvieron en los pies de Janson. Una, con un disparo que se fue cerca del palo derecho. Y otra, en un anticipo tras una pelota aérea.
Sin embargo, el Calamar respondió con dos jugadas muy peligrosas, una de las cuales se estrelló en el palo derecho de Agustín Marchesín.
Para la segunda parte, Claudio Úbeda movió el banco, buscando otras alternativas en el ataque y mayor peso. Por eso, mandó a la cancha al pibe Aranda, que tuvo chispazos de su calidad, y al uruguayo Edinson Cavani, que volvió a jugar después de tres largos meses por una lumbalgia.
La primera que tuvo el uruguayo, definió de zurda, pero en realidad, la jugada fue anulada por posición adelantada.
Boca, sin ideas, utilizó el empuje para tratar de desarmar a la defensa de Platense, que volvía responder de contragolpe.
La movilidad del juvenil Aranda fue importante, aunque no fue suficiente para abrir a una defensa que se cerró con una línea de cinco.
Después de la media hora, Boca inclinó la cancha hacia su favor, aunque no se le cayó ninguna idea como para lastimar a un Calamar bien parado.
Al no poder penetrar por el medio, utilizó los laterales (primero con Barinaga y después con Weigandt) para generar espacios. Lo hizo a cuentagotas, aunque nunca llegó a inquietar el arco de enfrente.
El líneas generales, Boca volvió a quedar en deuda. No reacciona y su gente, ayer volvió a explotar de bronca por otra producción que no contagia. De los silbidos y reproches no se salvó nadie.
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