VIDEO.- El verano, el deterioro y otro balcón que pudo armar un drama

Un nuevo desprendimiento de mampostería confirma una tendencia alarmante. Advierten sobre el impacto del clima en los edificios

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El estruendo, seco y violento, rompió la calma de la cena en el corazón de Barrio Norte. No fue un choque, ni un disparo, aunque el sonido se le pareció bastante. “Fue como una explosión”, relató una vecina, todavía con el pulso acelerado. A las 22.30 del lunes, el desplome de parte de un balcón en un edificio situado en 38 entre 2 y 3 se convirtió en el tercer episodio de desprendimiento de mampostería en apenas siete días en La Plata, consolidando una tendencia que preocupa a quienes caminan por las veredas de la Ciudad.

Ayer por la mañana, el escenario mostraba el peligro. Los trozos de concreto y revestimiento permanecían desparramados sobre las baldosas, mientras una faja de seguridad intentaba persuadir a no acercarse. Había que bajar a la calle. El inmueble afectado es una construcción de aproximadamente diez años de antigüedad, lo que enciende una alarma adicional: a las casonas centenarias del casco fundacional se suman edificaciones relativamente jóvenes que muestran fallas.

“Estábamos comiendo y de repente caen pedazos de mampostería. Ponele que ibas caminando vos a tu casa con un perrito o pasaba una mujer con un cochecito. Hubiese matado a cualquiera”, graficó una vecina.

Este nuevo incidente se suma a una seguidilla que parece no tener fin. Días atrás, el alerta se encendió en la zona de 1 y 60, donde funcionó por más de 90 años el restorán La Linterna y poco después en 7 entre 46 y 47, sobre dos locales comerciales en actividad. En ambos casos, construcciones añejas (tendrían más de un siglo) soltaron molduras hacia la vereda.

La cronología reciente muestra un mapa de riesgo que se expande: el 30 de octubre, un frente en 53 entre 10 y 11 obligó a los vecinos a improvisar un vallado con baldes y sogas ante la falta de respuesta oficial.

El 25 de octubre, en 10 entre 40 y 41, la caída de un soporte de iluminación arrastró parte de una fachada, y apenas un día antes, en 10 entre 54 y 55, los restos de un balcón cayeron junto a una dependencia de la UNLP. Otra vez, el denominador común de esas propiedades es su valor histórico y su antigüedad. Se crearon en una ciudad todavía joven y cuentan con protección patrimonial, lo que enmarca su mantenimiento dentro de regulaciones específicas. Especialistas advierten que no se cumplen y muestran una relación deficitaria entre la carga que generan y los incentivos para quienes deben cumplirlas.

Así, se plantea desde el Colegio de Arquitectos un debate sobre una nueva ordenanza y la aplicación de controles periódicos sobre las construcciones.

El clima: “enemigo silencioso”

¿Por qué se desgranan los edificios en La Plata? Algunos especialistas combinan la falta de mantenimiento crónico con un factor ambiental acelerante: el clima extremo. La exposición prolongada a la radiación solar y las altas temperase ven como un catalizador de daños en estructuras que ya presentan deficiencias.

Desde la firma Mapei, fabricante de químicos para la construcción, explican que el calor extremo genera movimientos térmicos en los materiales. Si estos no están acompañados por sistemas elásticos (como selladores o pinturas adecuadas), la estructura “tira” y termina rompiéndose. “Son fallas silenciosas que aparecen sin aviso: el material deja de acompañar el movimiento de la superficie y surgen las fisuras, desprendimientos y filtraciones”, se señaló.

A esto se suma una mirada hacia lo que ocurre bajo nuestros pies. Un experto platense en conservación consultado por este diario subrayó que el calor persistente seca las napas freáticas, provocando que la tierra se contraiga y se mueva. Este movimiento del suelo se traslada a los cimientos, afectando la estabilidad de las paredes y, por decantación, de los elementos salientes como balcones y cornisas.

La problemática no es nueva, pero su frecuencia se ha acelerado. En las últimas dos décadas se han contabilizado al menos diez casos de gravedad. Entre los más dramáticos se recuerda el incidente de noviembre de 2024 en la zona de la estación de trenes, donde un taxista resultó seriamente herido al ser golpeado por restos de mampostería. También el desplome en 6 y 54 en 2020 que hirió a una mujer, o la pérdida de ornamentación en el Teatro Coliseo Podestá ese mismo año.

 

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