El precio de los alimentos se disparó un 2,5% en la primera semana de febrero

Los precios de los alimentos y bebidas registraron un aumento del 2,5% en la primera semana de febrero, el mayor salto semanal desde marzo de 2024. Bebidas y panificados lideraron las subas, presionando sobre la inflación mensual.

Los datos surgen de un relevamiento de la consultora LCG. El costo de la canasta alimentaria dio un fuerte salto en el inicio del mes.

Este dato enciende las alarmas en el equipo económico, ya que ocurre en medio de la polémica por la medición oficial de la inflación, que aún se realiza con la base de consumo de 2004.

El desglose del relevamiento semanal muestra aumentos muy por encima del promedio en productos esenciales de la canasta básica. Durante la primera semana de febrero, los incrementos más fuertes se concentraron en:

Bebidas e infusiones: Se dispararon un 7,3%, liderando el ranking de subas.

Panificación, cereales y pastas: Registraron un alza del 6,0%, afectando directamente a alimentos de consumo diario.

Lácteos y huevos: Aumentaron un 2,3%, continuando con la tendencia alcista del último período.

En la vereda opuesta, los únicos rubros que mostraron una baja marginal fueron los aceites (-0,1%)y las frutas (-0,9%), aunque no fueron suficientes para contrarrestar el fuerte aumento general.

El impacto en el IPC y el contexto de la medición

Este abrupto salto en los precios de los alimentos supone una fuerte presión adicional para el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de febrero. La situación se agrava porque el INDEC continúa midiendo la inflación con la base de consumo de 2004, una canasta desactualizada que otorga una ponderación mayor a los alimentos que la realidad actual.

El informe advierte que, si esta tendencia se mantiene en las próximas semanas, impactará de lleno en el índice general, que ya carga con el efecto de los aumentos tarifarios por la quita de subsidios a los servicios públicos. La aceleración en góndola contradice la expectativa oficial de una desaceleración lineal y expone la volatilidad persistente en el mercado de consumo masivo.

Una polémica que suma capas: metodología vs. realidad
El dato de inflación alimentaria llega en un momento de máxima tensión por la metodología de medición. La decisión del Gobierno de postergar la actualización de la canasta del IPC ha generado críticas porque la base 2004 incluye productos obsoletos (como faxes o disquetes) y no refleja consumos actuales (como el streaming).

Esta «inflación retro», medida con parámetros de hace dos décadas pero con precios actuales, genera una distorsión estadística. Mientras los precios reales en las góndolas se disparan, la herramienta para medir su impacto general sobre el costo de vida se encuentra bajo cuestionamiento, complicando el diagnóstico económico y la planificación familiar.

alimentos

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE